Cuando la verdad se disfraza de encargo: la reunión que cambia el rumbo de una investigación
Dos ex agentes del CNI relatan que Leire Díez no se presentó como periodista y habló como representante de un tercero

Redacción · Más España


La escena, según relatan los testigos, tuvo la brusca simplicidad de un acto revelador: una reunión en un despacho de abogados que debía abordar la situación procesal de Alejandro Hamlyn derivó, por la aparición de una persona que no se identificó, en una búsqueda explícita de información que pudiera cuestionar el trabajo de la Guardia Civil.
Dos ex miembros del CNI han declarado que Leire Díez irrumpió en una reunión ya en marcha junto al empresario Javier Pérez Dolset. No llegó como periodista ni como nada concreto, dicen, pero su sola presencia cambió el ánimo y el propósito del encuentro. De cuestiones jurídicas —nulidades, acuerdos con la Fiscalía, pagos para facilitar soluciones— se pasó a reclamar material orientado a debilitar a los investigadores de la UCO.
Los testigos sostienen además que no la conocían y que la sensación fue la de alguien que hablaba en nombre de un tercero, por encargo; uno de ellos llegó a describir su tono como el de quien representa al Estado o actúa en nombre de alguien vinculado a asuntos internos. En la declaración ante el juez Arturo Zamarriego subrayaron que nunca mencionó al Partido Socialista ni al ex secretario de Organización Santos Cerdán.
La reunión se celebró en el despacho del abogado Jacobo Teijelo, que entonces ejercía para Dolset y hoy defiende al ex dirigente socialista. En ese contexto, los ex agentes relataron que se discutió sobre el teniente coronel Antonio Balas, mando de la UCO, al que Díez llegó a querer, metafóricamente, "muerto". Uno de los testigos explicó que pensó que las referencias a "Balas" aludían a un apodo delictivo; la grabación difundida sitúa, en cambio, esa referencia en términos personales.
Sobre la grabación, los testigos afirmaron reconocer en los medios los audios de la reunión y estimaron que proceden de Hamlyn. La defensa de Díez y Dolset ha puesto en duda la autenticidad de esas grabaciones, advirtiendo además que sólo se ha difundido una parte del contenido.
El relato judicial arroja otros matices: ambos declarantes fueron agentes del CNI y, según se explicó, llevan más de cinco años fuera de los servicios de inteligencia; a uno de ellos se le grabó el rostro pixelado. El primero invocó el secreto profesional y pidió no declarar en calidad de abogado, petición que el juez resolvió instándole a testificar. El segundo aseguró que acudió por petición del primero, que pretendía captar a Hamlyn como cliente y que había trabajado anteriormente para el empresario residente en Dubái y que les había puesto en contacto.
El propio juez advirtió lo llamativo de la coincidencia: que ex agentes del CNI se encontraran en una reunión con ese contenido no resultaba fácil de creer como casualidad. Es, en cualquier caso, la crónica de un giro: de lo jurídico a lo instrumental, de la defensa al ataque contra los investigadores. Y en esa transición quedan preguntas que la causa deberá responder rigurosamente, sin adornos ni distracciones partidistas.
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