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Cuando el mundo nos muestra sus playas: lecciones desde las costas señaladas por la BBC

Cuatro rincones reales —y variados— que replantean la idea de 'vacaciones en la playa'

Redacción Más España

Redacción · Más España

20 de abril de 2026 2 min de lectura
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Cuando el mundo nos muestra sus playas: lecciones desde las costas señaladas por la BBC
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La BBC Travel ha publicado una selección de playas que obliga a abandonar el cliché del sol y la arena previsibles. No es una lista de promesas vacías: son paisajes concretos, experiencias descritas por los propios periodistas que viajaron hasta allí.

Allí están las islas Andamán, y en concreto la pequeña playa junto al café Full Moon en la isla Havelock: agua poco profunda y luminosa, arena blanca, y una mención explícita a la atención medioambiental que se vive en el lugar. No es una etiqueta; es la observación de quienes vieron jóvenes trabajando para evitar que el plástico llegara a las islas y de quienes describen el ambiente —mesas pequeñas, conversaciones largas— que acompaña a esa serenidad.

También figura Icacos, en Puerto Rico, descrita como una isla deshabitada que condensa la idea de Robinson Crusoe: aguas turquesas, arena blanca, la necesidad práctica de llevar provisiones y sombra, y la experiencia concreta de quedarse en la orilla durante horas hasta que un barco vuelva a por los visitantes. No hay hoteles ni baños; hay realidad: cuatro horas en una isla que devuelve la sensación literal de lo insular.

La Baia di Ieranto, en la Península Sorrentina, aparece como ejemplar de esas calas abruptas que desafían la imagen turística de playas de arena. El acceso por un sendero de 2,5 km desde Nerano, la orilla de guijarros y la recomendación práctica de llevar calzado acuático son detalles que hablan de un litoral vivo, agreste y lleno de historia —las leyendas homéricas que evocan sirenas—, contado por quien lo caminó.

La Bahía de los Fuegos, en Tasmania, cierra este breve repaso con una constatación sensorial: kilómetros de arena blanca salpicada de rocas graníticas anaranjadas, soledad casi total, vientos que aúllan y aguas frías que detienen la respiración. No es un eslogan, es la impresión literal del periodista que caminó horas y apenas vio a otra persona.

¿Qué enseñanza deja este catálogo? Primero, que el término "playa" admite multiplicidad: calas volcánicas, islas deshabitadas, costas de guijarros o arenas teñidas de rojo. Segundo, que las experiencias turísticas reales se componen de detalles prácticos y éticos —acceso, infraestructura mínima, conciencia ambiental— y no sólo de postales. Y tercero, que escuchar a quienes recorren estos lugares aporta verdades útiles: advertencias de logística, notas sobre conservación y descripciones que disipan mitos.

La selección de la BBC no pretende sentar cátedra universal; informa sobre lugares concretos y sobre vivencias puntuales. Si algo exige el lector atento es tomar nota: la diversidad costera del planeta no cabe en una sola imagen, y la mejor playa, según quienes la han visto, puede ser tanto una cabaña de bambú en Havelock como una isla sin sombra en Puerto Rico o una cala remota en Italia. Lo demás —las fotos bonitas, los folletos— son apenas el envoltorio de lo que de verdad importa: la experiencia y la verdad de lo visto.

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