Cristales de memoria: la luz que puede salvarnos del apetito insaciable del dato
De un hallazgo accidental en Japón a una alternativa para frenar el voraz crecimiento de los centros de datos

Redacción · Más España


Hubo un día —en un laboratorio de Kioto, en 1999— en que la luz se comportó como si ignorara los manuales. Científicos que escribían con láseres ultrarrápidos en vidrio de sílice observaron una dispersión de la luz que no encajaba con la dispersión de Rayleigh. Lo que era anomalía resultó ser puerta: microexplosiones dejaron nanostructuras ocultas en el interior del vidrio, remolinos diminutos, unos mil veces más pequeños que un cabello, capaces de devolver la luz en direcciones inesperadas.
Peter Kazansky, entonces testigo y hoy profesor de optoelectrónica, describió ese “momento eureka”. La importancia no es mera curiosidad física: es la primera prueba de que es posible imprimir patrones complejos dentro de materiales transparentes a una escala inferior a la longitud de onda de la luz. Ese hallazgo accidental aspira ahora a ser herramienta frente a un problema que crece como una sombra: la explosión de datos y su coste ambiental.
La cifra que ilumina el problema es escalofriante y no es retórica: IDC pronostica que en 2028 generaremos 394 billones de zettabytes anuales. La información ya no es ligera; exige infraestructura, energía, agua y materiales. Los centros de datos —esas catedrales modernas de servidores que zumban sin descanso— consumen alrededor del 1,5% de la electricidad mundial y, según proyecciones citadas, su consumo podría duplicarse para 2030, generando hasta 2.500 millones de toneladas de CO₂ equivalente, una cifra que se compara con el 40% de las emisiones anuales de Estados Unidos.
A esa presión se suma la fiebre de la IA generativa, que ha multiplicado la demanda de supercomputación y ha elevado la proporción de "datos calientes": información que precisa acceso inmediato y actualizaciones constantes. Pero la mayor parte de la información global no necesita esa inmediatez: hasta un 80% son "datos fríos", almacenamientos que podrían ser reimaginados y reubicados en tecnologías menos voraces.
Ahí entran en juego soluciones que suenan a ciencia ficción pero nacen de la física y la biología: la propuesta de grabar datos en vidrio mediante láseres —los llamados "cristales de memoria"— y el almacenamiento en ADN, explorado incluso por empresas tecnológicas. Ambas alternativas persiguen lo mismo: disminuir el coste energético y material de conservar volúmenes masivos de información.
No se trata de abandonar la prudencia técnica. Lo que nos ofrece el vidrio escrito con luz es un camino distinto: densidades de información significativamente mayores dentro de un soporte estable y transparente; soluciones que, si se traducen de laboratorio a escala industrial, podrían aliviar la presión energética de los centros de datos. Pero también nos recuerda una verdad política y estratégica: la transición hacia métodos de almacenamiento sostenibles no es una opción académica, es una necesidad de soberanía y responsabilidad ambiental.
El descubrimiento de Kazansky y sus colegas es metáfora y hoja de ruta. La luz, domesticada por la técnica, nos permite reimaginar dónde y cómo guardamos lo que hoy consideramos imprescindible. Frenar la voracidad de la era digital exige inversiones en investigación, voluntad regulatoria y visión de Estado para priorizar tecnologías que reduzcan huella y dependencia. No hay futuro verde sin datos almacenados con criterio; y no hay criterio sin decisiones valientes que pongan la innovación al servicio del interés común.
También te puede interesar
El Ayuntamiento de Alicante deja a miles en el laberinto del empadronamiento
Esquerra Unida Podem denuncia el fallo del sistema de cita previa para empadronamiento: la web remite a teléfonos saturados y la administración no da respuesta.
Política españolaMañueco jura y vuelve: tercera investidura, mismo escenario, nueva alianza
A las 12:18 del jueves Alfonso Fernández Mañueco juró el cargo por tercera vez. Lo hizo sobre la Constitución y el Estatuto, tras un acuerdo entre el PP y Vox que sitúa a Carlos Pollán como vicepresidente primero.
Política españolaLa Justicia decide hurgar en las cuentas del entorno de Ayuso: transparencia obligada
Seis meses después de la petición de la Guardia Civil, el magistrado acuerda investigar movimientos bancarios de Alberto González Amador para reconstruir el patrimonio y aclarar posibles vínculos con operaciones empresariales.