Economía

Costa Rica en el podio indeseado: tercer país más endeudado con el FMI

Un lugar que duele en la región, fruto de décadas de déficit, reformas insuficientes y una pandemia que devoró avances

Redacción Más España

Redacción · Más España

17 de abril de 2026 3 min de lectura
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Costa Rica en el podio indeseado: tercer país más endeudado con el FMI
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Que Costa Rica aparezca en el podio de los países latinoamericanos más endeudados con el Fondo Monetario Internacional es, para muchos, una imagen chocante. No es una anécdota: Argentina lidera con US$56.944 millones (8,3% del PIB); Ecuador sigue con US$8.850 millones (6,8% del PIB); Costa Rica figura en tercer lugar con US$2.441 millones, equivalentes al 2,4% del PIB.

Hay que decirlo con claridad: la historia costarricense no es la de las sagas de crisis, renegociaciones y convulsión social que marcaron a Argentina y Ecuador. Su rasgo distintivo ha sido una prolongada incapacidad para cerrar brechas fiscales en tiempos de bonanza y la llegada de choques que deshicieron lo avanzado. Entre 2000 y 2020, déficits persistentes, un gasto público que superaba sistemáticamente los ingresos y dos cataclismos globales —la crisis financiera de 2009, que motivó el llamado “Plan Escudo”, y la pandemia de Covid-19— dejaron las cuentas públicas muy debilitadas.

Hubo intentos serios. En 2018 se aprobó la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas: el impuesto de ventas se transformó en IVA, se extendió a servicios y se introdujo la factura digital. La reforma aumentó la recaudación en casi dos puntos del PIB y se acompañó de una regla fiscal para contener el crecimiento del gasto. Esa senda abrió puertas a organismos multilaterales y crédito internacional. No obstante, la pandemia devoró rápidamente esos logros: una deuda pública que rondaba el 60% del PIB antes de la crisis subió hasta 68% en 2020, mientras las agencias de rating calificaban la deuda como débil y el acceso a mercados internacionales se volvió difícil.

La respuesta fue acudir al FMI. En abril de 2020 Costa Rica activó un préstamo de emergencia de US$506 millones bajo el Instrumento de Financiamiento Rápido, el primer programa formal con el Fondo en una década. En marzo de 2021 el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó un acuerdo ampliado a 36 meses por US$1.778 millones. Los desembolsos del FMI se realizan en tramos condicionados al cumplimiento de metas: las condiciones para Costa Rica incluían reformas fiscales para la sostenibilidad de la deuda, el fortalecimiento de la independencia del Banco Central y reformas estructurales.

Es preciso subrayar otra diferencia: gran parte de lo que hoy enlaza a Costa Rica con el FMI son líneas de crédito que, por ahora, permanecen como instrumentos disponibles y no como deuda activa en su totalidad. Esa naturaleza del vínculo marca una distinción frente a otros casos regionales.

En el plano institucional, la presidencia cambió: Rodrigo Chaves dio el paso a Laura Fernández Delgado como nueva presidenta en febrero. Ese relevo coincide con la etapa de negociaciones y con el desafío de consolidar las reformas que el país requiere para evitar nuevos sobresaltos en su acceso a financiamiento.

El diagnóstico factual es directo y austero: décadas de déficit, una reforma fiscal de 2018 con efectos reales pero limitados, la embestida de la pandemia que aumentó la deuda hasta niveles preocupantes y la necesidad de apoyos condicionados del FMI. No estamos ante la misma crisis que protagonizaron otros países de la región, pero la lección es comparable: la sostenibilidad fiscal no admite complacencias. Costa Rica llegó al tercer puesto con el Fondo por sus propias vulnerabilidades acumuladas; salir de ahí exige rigor, transparencia y responsabilidad en la política económica.

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