Cataluña

Collserola clausurada: la salud pública por encima de la rutina y del rédito

La Generalitat declara el Parque Natural de Collserola cerrado indefinidamente para contener la peste porcina africana

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 2 min de lectura
Collserola clausurada: la salud pública por encima de la rutina y del rédito
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La decisión es rotunda y viene avalada por el dato: el acceso al Parque Natural de Collserola queda prohibido de forma indefinida, con algunas excepciones, hasta lograr "la máxima reducción posible" del número de jabalíes en la zona, según ha confirmado la secretaria general del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Cristina Massot.

No es una medida tomada a la ligera ni un gesto simbólico. Se ha activado una coordinación institucional en la sede de la consejería con presencia del tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, representantes del Consorcio del Parque Natural de la Sierra de Collserola, Mossos d'Esquadra, Agentes Rurales y Guardia Urbana. La meta es clara: contener un brote que ya suma 227 jabalíes contagiados de peste porcina africana tras notificarse 11 nuevos positivos hoy.

La resolución restringe toda actividad lúdica y deportiva en este pulmón verde de la conurbación barcelonesa, clasificado de nuevo como zona de alto riesgo tras detectarse el primer caso positivo en el término municipal de Barcelona. Pero la Generalitat ha señalado explícitamente que las limitaciones no afectarán al funcionamiento de actividades económicas como el Parque del Tibidabo, ni a la movilidad de los 15.000 habitantes de los barrios barceloneses ubicados en Collserola, al acceso a centros escolares o al servicio de transporte público.

En el plano de la gestión sanitaria y cinegética, el mensaje del consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, ha sonado sin ambages: "En Cataluña, hay demasiados jabalíes, hay que matarlos desacomplejadamente porque hoy es un problema para la salud animal". La consejería que dirige Òscar Odeig cifra en algo más de medio millar los ejemplares solamente en Collserola y sitúa en alrededor de 1.000 los animales en la zona calificada de alto riesgo; en el área de bajo riesgo se mueven unos 9.000. El objetivo técnico es ambicioso: que no quede ningún cerdo salvaje en la zona de alto riesgo y reducir la densidad a menos de un animal por kilómetro cuadrado.

Son datos que obligan a decisiones duras: la limitación de uso público de un parque que reciben diariamente a unas 5.000 personas —y hasta 15.000 en festivos—, y la adopción de medidas para contener una enfermedad que ha afectado ya a 227 animales. La Generalitat apuesta por la delimitación perimetral implantada desde la aparición del brote hace más de tres meses como instrumento para lograr la eliminación de la cabaña salvaje en la zona de riesgo.

No hay, en lo comunicado oficialmente, concesiones a la improvisación: coordinación institucional, excepciones para actividad económica y movilidad vecinal, y un objetivo sanitario y cinegético cuantificable. Queda por ver cómo se conjugan estas medidas con la convivencia cotidiana de miles de vecinos y con la vigilancia epidemiológica exigida para cerrar el círculo de contagio.

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