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Benidorm crece en vertical: 74 millones para consolidar el modelo de las torres

El proyecto del Ensanche Levante apuesta por grandes alturas, VPO y una trama verde central

Redacción Más España

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10 de junio de 2026 2 min de lectura
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Benidorm crece en vertical: 74 millones para consolidar el modelo de las torres
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La administración local ha recibido un proyecto que, por su sola envergadura económica y temporal, obliga a mirar con atención. La Agrupación de Interés Urbanístico del PP/1 Ensanche Levante ha registrado en el Ayuntamiento el nuevo documento de urbanización del sector, incorporando las alegaciones estimadas en exposición pública. El presupuesto base de licitación asciende a 74.214.465,93 euros y el plazo de ejecución previsto es de 58 meses desde el inicio de las obras, según ha detallado la concejal de Urbanismo, Lourdes Caselles.

No son cifras menores ni promesas etéreas: 74 millones que comprometen obra, tiempo y espacio urbano. El proyecto incluye actuaciones de calado técnico: el desdoblamiento de la Línea 1 de impulsión a la EDAR de Benidorm, con una conducción de 3,6 kilómetros y un presupuesto base de licitación de 9.087.058,17 euros; y la conexión de media tensión con la subestación de Montebello, en La Nucía, de 8.316 metros y 3.118.446,14 euros. Infraestructuras que buscan dotar de servicios al nuevo desarrollo y que ahora entran en el segundo periodo de exposición pública que concluirá a finales de junio.

El plano urbano se despliega según un esquema ambicioso: el Ensanche Levante cuenta con 575.371,20 metros cuadrados, de los que 171.210,05 se destinan a viales y 97.791,11 a zonas verdes. Esa gran zona verde central, resaltada por la edil, no es un ornamento: estructurará el sector en manzanas y albergará los equipamientos municipales previstos. Además, se han modificado trazados viarios para evitar la demolición de edificaciones existentes, una decisión práctica y ajustada al tejido construido.

En materia de vivienda, el proyecto reserva tres parcelas para la construcción de 600 viviendas protegidas. El resto del suelo se destinará a usos terciarios turístico‑hotelero o residencial en edificación abierta, manteniendo el modelo de Benidorm de construcción en altura, con una altura mínima de veinte plantas. No hay herejía en ello: es continuidad del perfil urbano que define a la ciudad, ahora trasladado a una nueva gran extensión del municipio.

Quedan, empero, decisiones que reclamarán vigilancia y debate público: la magnitud económica del contrato, los plazos de ejecución, la compatibilidad de las dotaciones previstas con las necesidades reales de la población y la gestión de las infraestructuras complementarias. El proyecto ya ha recorrido un primer tramo de exposición pública y ahora afronta otro, pero el calendario administrativo y las cifras anunciadas exigen que la ciudadanía y sus representantes sigan el proceso con atención, sabiendo que en el suelo se decidirá el paisaje de Benidorm durante décadas.

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