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Alto el fuego provisional: dos semanas que detienen bombas pero no la incertidumbre

EE.UU. e Irán aceptan una tregua mediada por Pakistán y la reapertura del estrecho de Ormuz por 14 días

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de abril de 2026 2 min de lectura
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Alto el fuego provisional: dos semanas que detienen bombas pero no la incertidumbre
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El mundo respiró, por ahora, con cautela. Tras horas de máxima tensión y amenazas escalofriantes, Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego condicional de dos semanas que incluye la reapertura del estrecho de Ormuz para el tráfico marítimo.

El presidente Donald Trump anunció en su red social que aceptó "suspender los bombardeos y ataques contra Irán por un periodo de dos semanas", condicionando esa suspensión a la reapertura del estrecho, arteria vital para el petróleo y el comercio del Golfo. Minutos después, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que Irán aceptaría el alto el fuego y permitiría el paso seguro si se detenían los ataques.

El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, actuó como mediador y publicó el acuerdo —según sus palabras, un alto el fuego inmediato "en todas partes, incluido el Líbano y otros lugares, CON EFECTO INMEDIATO"— justo cuando el plazo fijado por Washington expiraba. Ese anuncio llegó diez minutos antes de que se cumpliera la fecha límite que había impuesto Trump.

No obstante, la tregua tiene condiciones y grietas visibles. En la noche siguiente al acuerdo se siguieron reportando ataques en varios países de la región, entre ellos Irán, Israel, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. El comunicado israelí respaldó la suspensión de ataques por dos semanas siempre que Irán abra los estrechos y detenga hostilidades contra Estados Unidos, Israel y otros países; al mismo tiempo dejó claro que Israel no incluye en ese cese sus operaciones en Líbano.

El trasfondo negociador no es menor: Trump dijo haber recibido una "propuesta de 10 puntos" de Irán y la describió como "una base viable" para negociar. El plan, divulgado por Irán, contiene demandas significativas —desde el cese total de la guerra en varios frentes hasta el levantamiento de sanciones, la liberación de fondos y el compromiso de no buscar armas nucleares— y reclama también indemnizaciones por reconstrucción.

Pakistán informó que las conversaciones bilaterales continuarán en Islamabad para intentar forjar un acuerdo definitivo que resuelva las disputas. La Casa Blanca, por medio de su secretaria de prensa Karoline Leavitt, reconoció que se están discutiendo reuniones en persona, pero matizó que nada es definitivo hasta un anuncio formal del Presidente o de la Casa Blanca.

Dos semanas es un margen estrecho para convertir desescalada en solución. Este alto el fuego es una tregua de tiempo y palabra: sirve para impedir una noche de destrucción anunciada, pero no borra las heridas ni garantiza que las bombas no vuelvan a sonar cuando el reloj vuelva a cero. Las negociaciones que comienzan en Islamabad son la prueba de que la paz exigirá más que titulares y publicaciones en redes sociales; requerirá compromiso, claridad y verificación real en el terreno.

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