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Alicante planta cara al abandono: 91 jóvenes reviven el campo

El Consell impulsa el relevo generacional con 4,3 millones para nuevas explotaciones

Redacción Más España

Redacción · Más España

2 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Alicante planta cara al abandono: 91 jóvenes reviven el campo
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La imagen que quiere proyectar la provincia de Alicante es diáfana y rotunda: el campo no se resigna al despoblamiento. En cifras oficiales, 91 nuevas incorporaciones —67 jóvenes entre 18 y 40 años y 24 agricultores de entre 41 y 56— han recibido el respaldo económico del Consell, con una inversión conjunta de 4,3 millones de euros. No son promesas: son ayudas concretas con importes medios que la Administración ha hecho públicos: 49.700 euros para los primeros y 40.400 para los segundos.

Ese respaldo se traduce de inmediato en territorio. Las nuevas iniciativas ponen en marcha 941,8 hectáreas de cultivo y 1.931,2 hectáreas de pastos; además, recuperan 59 hectáreas que estaban en abandono. Hechos —no retórica— que amplían la superficie productiva y mejoran el aprovechamiento del territorio alicantino.

La distribución de esas 91 incorporaciones no es un accidente: llegan a las nueve comarcas de la provincia. Vega Baja encabeza la lista con 27 concesiones; le siguen Vinalopó Mitjà con 21 y Marina Baixa con 11. L’Alacantí suma 9, El Comtat 7, y Baix Vinalopó, L’Alcoià y l’Alt Vinalopó aportan 5 incorporaciones cada una. La Marina Alta registra una incorporación. Es decir: el relevo generacional se extiende por todo el mapa provincial, con efectos directos sobre municipios que necesitan actividad y vida.

La Marina Baixa merece mención concreta porque ilustra el impacto tangible: 11 concesiones, 8 de ellas a jóvenes y 3 a nuevos agricultores, con un importe concedido de 630.000 euros. Esas iniciativas ponen en marcha 55 hectáreas de cultivo —olivar, frutales, cítricos y almendro— y recuperan 8 hectáreas que estaban en desuso. Datos nítidos que demuestran qué tipo de economía agraria se está reforzando.

No hablamos solo de sumar titulares. Como ha señalado el conseller Miguel Barrachina, la convocatoria se orienta a proyectos con un plan de actividad sólido, capaces de mantenerse en el tiempo y de aportar valor a la economía agraria de la provincia. Cada incorporación es, en sus palabras, “una explotación que sigue viva, una familia que apuesta por quedarse y un territorio que se mantiene en actividad”.

Si la intención es frenar la despoblación y consolidar un tejido agrario competitivo, los hechos comunicados por la Generalitat muestran una apuesta práctica: financiación dirigida, reparto territorial y prioridades productivas. La decisión anunciada de seguir acompañando a quienes emprenden en el campo apunta a dar estabilidad a esos proyectos, siempre que las ayudas y el seguimiento se traduzcan en continuidad real sobre el terreno.

En un momento en que mantener población y actividad en el medio rural deja de ser solo una aspiración, las 91 incorporaciones en Alicante son una respuesta medida y tangible. Queda por ver, en los hechos futuros, si ese impulso se convierte en crecimiento sostenido y en la consolidación de explotaciones que realmente fijen familias y mantengan el territorio vivo. Los números presentados hoy son, al menos, un buen comienzo.

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