Economía

Alicante apuesta por la economía del asombro: Kurios, capital entre carpas y empleo

La llegada del Circo del Sol no es solo arte: es turismo, contratos y proyección internacional

Redacción Más España

Redacción · Más España

28 de abril de 2026 2 min de lectura
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Alicante apuesta por la economía del asombro: Kurios, capital entre carpas y empleo
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Alicante se dispone a convertir la playa de San Juan en un imán económico veraniego. Del 16 de julio al 23 de agosto la gran carpa del Circo del Sol plantará sus pilares con Kurios: Gabinete de Curiosidades, una producción que acumula cerca de 3.500 funciones y ha llevado a siete millones de espectadores por el mundo. No es folclore: es infraestructura móvil que trae visitas, actividad y contratos.

Que una compañía de primer nivel internacional elija nuestra ciudad no es un capricho cultural: es una decisión estratégica con efectos palpables sobre la economía local. La concejal de Cultura ha enfatizado su capacidad para posicionar a Alicante en el mapa de las grandes giras junto a ciudades como Sevilla, Bilbao, Málaga, Barcelona y Madrid. Esa ubicación alcanza a nuestras cifras: la carpa ofrece unas 2.400 plazas por función y la programación es cerrada e improrrogable por la planificación internacional de la gira, lo que obliga a optimizar esa ventana temporal como oportunidad comercial y turística.

El espectáculo, complejo en su montaje, llega además con músculo humano y técnico. En escena actúan cerca de 50 artistas de más de 20 nacionalidades; la gira moviliza a unas 120 personas procedentes de 33 países; y la logística maneja más de 460 elementos de utillería en un engranaje minucioso. En Alicante la compañía prevé la contratación de alrededor de 180 trabajadores para producción, atención al público y logística. Es una inyección directa de empleo vinculado al ocio responsable y a la temporada alta.

Hay asimismo un valor añadido local: la presencia del clown alicantino David García en el papel protagonista articula un vínculo entre ciudad y espectáculo que trasciende el anecdótico y refuerza la conexión entre producción y territorio. Ese guiño no solo es cultural: alimenta la narrativa turística que vende a Alicante como destino con oferta de alto nivel.

Quienes gobiernan deben comprender que eventos como Kurios funcionan como palancas económicas temporales pero significativas: dinamizan la hostelería, llenan plazas hoteleras, activan el comercio y proyectan marca ciudad. La planificación pública ha de aprovechar esa ola sin dispersar recursos, multiplicando retornos mediante movilidad, acciones municipales complementarias y colaboración con los agentes privados.

No podemos permitir que la llegada de una gran producción se quede en un titular pasajero. Si Alicante aspira a consolidar su imagen cultural y su economía estival, debe articular políticas que conviertan cada gran carpa en una estación de oportunidades: empleo de calidad, formación para la industria del espectáculo, y un calendario que haga de la cultura un activo económico continuado, no un paréntesis glorioso y efímero.

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