Zapatero toma el testigo en Extremadura mientras Sánchez elige otra tribuna
La sucesión de Gallardo se cierra con Cotrina, pero la federación afronta fracturas internas y dudas de liderazgo

Redacción · Más España


El PSOE de Extremadura celebra un congreso extraordinario en Mérida para culminar la sucesión de Miguel Gallardo. Álvaro Sánchez Cotrina, ganador de las primarias con el 58% del voto de la militancia, va a ser ungido como el nuevo barón regional. Es un cambio con acento geográfico: el líder procede de la provincia de Cáceres y rompe la histórica hegemonía de Badajoz en los procesos internos.
Pero la ceremonia no será oficiada por el secretario general del partido. Pedro Sánchez no acudirá: Ferraz explica que volverá el mismo día de la reunión de líderes europeos en Chipre. En su lugar, ejercerá de padrino José Luis Rodríguez Zapatero, quien reapareció recientemente en actos públicos —entre ellos la cumbre Global Progressive Mobilisation— y cuya presencia en Mérida confirma la federación.
El contexto interno arroja sombras que el nuevo secretario regional tendrá que disipar con rapidez. La gestora que tomó las riendas en diciembre, tras la dimisión de Gallardo por la debacle autonómica, deja un partido tenso, con recelos y voces que temen que la organización vuelva a partirse en dos en caso de malos resultados en las municipales de 2027.
Fuentes de la federación piden a Cotrina "un verdadero esfuerzo de integración" para incorporar al sector que apoyó a Soraya Vega. No es un deseo retórico: la dirección autonómica debe elegir Ejecutiva y Comité regional y ya se especula con la posibilidad de listas alternativas desde Badajoz que desafíen la unidad proclamada.
Las críticas no se limitan a la aritmética de las primarias. Hay malestar por la ausencia de Cotrina en el debate de investidura en el que fue reelegida María Guardiola: dirigentes consideran que era una "oportunidad única" para demostrar solidez y capacidad de confrontación política. La excusa de la reciente paternidad y la baja en la Asamblea, dicen, no bastan para eludir lo que muchos consideran un examen de liderazgo.
El relevo regional discurre, además, con la sombra de las informaciones sobre Zapatero: El Mundo recogió que su familia cobró al menos 660.000 euros del asesor de Plus Ultra Julio Martínez Martínez, investigado por la Fiscalía Anticorrupción. El ex presidente, sin embargo, se muestra activo en campaña y en foros internacionales, reivindicando la obligación de acompañar a las candidaturas y la convicción de que "los que vienen detrás son mejores que tú".
Mientras tanto, Ferraz despliega estrategias distintas: Sánchez no estará en Mérida pero sí mantiene su agenda en Andalucía, apoyando la precampaña ante unas municipales y autonómicas que marcan la agenda del próximo año para el partido. Esa doble lectura —padrino simbólico en Extremadura, tácticas diferentes en Andalucía— dibuja una tensión entre vocación de unidad y gestión táctico-electoral.
El reto para Cotrina es, por tanto, claro en sus límites y en sus urgencias: cerrar heridas internas, integrar a los que apoyaron a su rival y evitar que la federación se rompa en dos cuando llegue la verdadera prueba de fuego en las urnas. El PSOE extremeño atraviesa una prueba de cohesión que exigirá más oficio político y más generosidad que gestos protocolarios.
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