Zapatero desempolva el 'no a la guerra' y erige a Sánchez como baluarte de la paz
En León, el ex presidente recupera su estandarte pacifista mientras el PSOE cosecha reacción electoral

Redacción · Más España


En el pabellón Luis Vives de León resonó de nuevo aquel lema que marcó una época: "no a la guerra". José Luis Rodríguez Zapatero fue recibido así por militantes y simpatizantes del PSOE en un mitin que, entre ovaciones, recuperó la memoria de 2004 cuando retiró las tropas de Irak nada más llegar a La Moncloa.
Aprovechando la ola de entusiasmo, el ex presidente no dudó en surfear la corriente a favor del actual jefe del Ejecutivo. "Me siento orgulloso de Pedro Sánchez, de su tarea, de su valentía y de su dignidad defendiendo la paz y la legalidad", proclamó, y llegó a situar al presidente como "referente para los demócratas y progresistas del mundo".
Zapatero hizo del clamor contra la barbarie el eje de su intervención: citó la muerte de "167 niñas en una escuela en Irán" y la cifra de "20.000 niños" fallecidos en Gaza, y lanzó la pregunta que exigía respuesta colectiva: "¿Y nos quedamos quietos? ¿No reaccionamos? ¿No decimos no?". Ese llamamiento conecta, según el partido, con una movilización que ha impulsado las expectativas electorales del PSOE en Castilla y León en los días previos al 15 de marzo, según los trackings internos que maneja la formación.
El discurso de Zapatero no rehusó la confrontación política: cargó contra PP y Vox, a los que definió como "esos de las dos derechas" y ridiculizó su patriotismo, aludiendo además a su experiencia con la guerra de Irak y a las críticas que entonces recibió sobre la seguridad de España. Recordó también referencias al 11-M para subrayar cómo se justificaron apoyos a decisiones bélicas pasadas.
En el mitin, el pasado y el presente se entrelazaron: las célebres "cejas" volvieron a aparecer como símbolo movilizador y las chapas con el lema de 2004 acompañaron a dirigentes autonómicos. El candidato socialista en Castilla y León, Carlos Martínez, enfatizó el coste humano y social de los conflictos y situó el contexto internacional como un gravísimo fracaso colectivo.
Pero la vuelta de Zapatero a la campaña no está exenta de polémica. Su intervención llega después de que El Mundo publicara informaciones sobre pagos por valor de 660.000 euros recibidos por él y sus hijas del lobista de Plus Ultra, hechos que motivaron su comparecencia en la comisión de investigación sobre corrupción del Senado a instancias del PP. Allí admitió haber tenido "bastante" relación con Julio Martínez Martínez y reconoció que parte de esos ingresos percibidos a través de la sociedad Análisis Relevante respondieron a "informes orales".
Pese a la controversia, la dirección del PSOE y el Gobierno han cerrado filas en torno a Zapatero. Desde Ferraz y Moncloa se ha defendido públicamente su figura, y en León la respuesta de la militancia fue de apoyo y reconocimiento, con agradecimientos expresos por su llamado a "poner pie en pared para defender la paz".
Así, entre aplausos y reproches, entre la memoria de una retirada de tropas y la actual política de no facilitar ataques desde bases españolas, el mitin de León mostró un PSOE que apuesta por la movilización por la paz como bandera electoral y que, al mismo tiempo, navega en aguas turbias por la sombra de Plus Ultra.
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