Vox cierra filas con Meloni y deja a Trump en una inesperada disidencia
La portavoz Pepa Millán elogia la valentía de la primera ministra italiana y marca distancia con algunas posturas de Donald Trump

Redacción · Más España


En la trama de alianzas que vertebran la extrema derecha transnacional, no siempre se anda en hilván: hay tensiones, desgarros y, a veces, sorpresas. Este miércoles, Vox ha elegido bando. La portavoz parlamentaria Pepa Millán salió del Pleno del Congreso para encomiar a Giorgia Meloni como "una de las políticas más valientes que hay" y para subrayar que la primera ministra italiana es "aliada y amiga" del partido español.
La defensa no fue gratuita ni retórica. Llegó como respuesta a las críticas que Donald Trump lanzó contra Meloni tras sus reparos a algunos movimientos estadounidenses en la operación sobre Irán y a las críticas que el expresidente dirigió al Papa. Trump, en una entrevista con Corriere della Sera, llegó a decir: "Estoy sorprendido por ella. Pensaba que tenía coraje, me equivoqué". Frente a ese reproche público desde la órbita republicana, Vox se aparta del guion habitual de acomodo hacia el líder estadounidense.
La distancia de Vox no es total ni rompiente; es medida y puntual. Santiago Abascal, hasta ahora, había mantenido una relación de afinidad con Trump, limitándose en otras ocasiones a expresar esperanzas respecto al "régimen de los ayatolás" sin lanzar reproches directos a la Casa Blanca por la ofensiva en Irán. Pero la crítica de Trump contra una aliada europea ha provocado un gesto distinto: Pepa Millán defendió el derecho de las naciones a proteger su soberanía y justificó las reivindicaciones de Meloni.
Ese posicionamiento incluye otra línea roja: el Papa. Millán señaló que la misión del Pontífice "no es la de someterse al escrutinio de ningún político" y llamó a no pretender que los políticos controlen al Papa, matizando así las críticas de Trump al llamamiento pontificio a la paz en Irán. Y, preguntada por si comprende los movimientos y maneras del expresidente estadounidense, la portavoz fue explícita: "son poco comprensibles".
Lo que vemos es una coreografía diplomática: alianzas que se tensan cuando uno de los aliados cruza la frontera del reproche público hacia otro. Vox, que forma parte de la misma red de afinidades internacionales que Trump y Fratelli d'Italia, ha decidido en esta ocasión plegarse junto a Meloni. No es un quebranto ideológico profundo, sino una elección táctica que revela que, incluso en la familia política, la solidaridad de partido pesa cuando se cuestiona a una líder que se declara soberana en sus decisiones.
Queda la lección política: las fidelidades internacionales no son automáticas y las palabras importan. Criticar a un aliado público acarrea respuesta. Vox lo ha sabido leer y, por ahora, ha apostado por la defensa de quien define como una aliada valiente, marcando a la vez una distancia medida con las formas y algunos contenidos del discurso trumpista.
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