Vox acude al Supremo: la regularización que incendia la campaña
Abascal y Gavira convierten la regularización en arma electoral bajo la consigna ‘los españoles, primero’

Redacción · Más España


Vox ha decidido transformar una medida del Gobierno en causa nacional y arma de campaña. El anuncio de llevar al Tribunal Supremo la regularización extraordinaria de migrantes no es un gesto jurídico más: es la conversión de una decisión administrativa en señal de alarma y pánico político.
Santiago Abascal, líder nacional de la formación, habló en Jaén sin ambages: habló de “islamización” y “invasión migratoria”, y atribuyó la batalla legal al gabinete jurídico de Jorge Buxadé. No son meras palabras; son la cartografía de una estrategia que pretende llevar la disputa sobre inmigración del debate público al del pleito constitucional.
En clave andaluza, Manuel Gavira, candidato de Vox a la Junta, tradujo la regularización en un drama económico y social que, dijo, “acabaremos pagando los andaluces”. Repetida hasta la extenuación, la consigna —“los españoles, primero”— emerge aquí como bandera y refrán, reclamando prioridad nacional frente a lo que el partido define como “regularización masiva”.
La intervención en Jaén no fue sólo inmigración; fue un compendio de agravios y advertencias. Abascal cargó contra el acuerdo de Mercosur, que hoy entra en vigor y que calificó como una “sentencia de muerte para el sector primario”, y atacó lo que llamó “fanatismo climático” por la instalación de placas solares que, según él, está arrancando olivos en comarcas andaluzas.
El tono del mitin fue de contundencia y desafío. Abascal denunció asimismo la prohibición de una manifestación convocada por el sindicato Solidaridad —desautorizada por la Junta Electoral Provincial al estimar que “encubría” a Vox— y pidió no fiarse de sondeos: “Lo peor de Pedro Sánchez está por venir, pero peor aún es dar por derrotado a Sánchez”.
Gavira, por su parte, no escatimó en ataques personales: calificó a la socialista María Jesús Montero como “el último gran insulto de Sánchez a Andalucía” y aludió a pactos del Gobierno central con partidos que, en su retórica, lesionan a la región. Rechazó además la idea de “moderación” como receta eficaz y reclamó un gobierno regional que proclame alto y claro la prioridad de los españoles.
La suma de emplazamientos jurídicos, metáforas de invasión y referencias a la prioridad nacional configura una campaña que busca polarizar y convertir en eje electoral una medida concreta del Ejecutivo. Vox ha colocado la regularización en el centro de su narrativa: de la decisión administrativa al recurso en el Supremo, del debate técnico al recurso simbólico que tensiona instituciones y sensibilidades.
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