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Vigilancias y desmantelamiento: la confesión que pone en jaque la investigación de Gürtel

El inspector jefe Morocho revela seguimientos, informes sin confeccionar y la pérdida de capacidad investigadora de la UDEF

Redacción Más España

Redacción · Más España

30 de abril de 2026 2 min de lectura
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Vigilancias y desmantelamiento: la confesión que pone en jaque la investigación de Gürtel
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El testimonio del inspector jefe Manuel Morocho ante el tribunal que enjuicia la Operación Kitchen desliza, sin retórica ni exageración, hechos que ilustran el daño práctico a una investigación central contra la corrupción: seguimientos a su persona y a vehículos, indicios de monitorización de su despacho y la presencia de material extraño hallado en dependencias policiales.

No son especulaciones: Morocho respondió a las defensas que hubo "seguimientos y vigilancias" mientras trabajaba en la pieza principal de Gürtel y afirmó que "hay indicios" de que su despacho y el vehículo asignado fueron monitorizados. Incluso mostró una bolsa con tornillería, un taladro y matrículas oficiales que, según dijo, fueron encontradas en su despacho.

Si a ello se añade la denuncia de que varios informes proyectados no llegaron a confeccionarse, el cuadro adquiere otra dimensión. Morocho explicó que la UDEF había perdido plantilla y, con ella, capacidad: en 2013 su equipo contaba con 11 miembros; entre 2013 y 2015 se fueron varios funcionarios —tres en 2013, uno en 2014 y cinco en 2015— y, aunque algunos se repusieron, "el grupo quedó sin capacidad investigadora".

El propio inspector vinculó ese desmantelamiento con el traslado de su mando directo a Eugenio Pino y con una estrategia impulsada por "altos mandos" para desarticular el grupo. Relató además presiones destinadas a torpedear indagaciones —incluyendo intentos de retrasar informes, de apartarlo del caso y de influir en su contenido— y subrayó que la publicación de los papeles de Bárcenas reactivó las presiones.

En la sala, Morocho añadió que buena parte de la información procedente de cuentas bancarias en el exterior quedó sin analizar por falta de capacidad y personal. Y calificó la operación Kitchen como "una operación policial sin autorización judicial", realizada a espaldas de la UDEF y del juez que dirigía la causa en la Audiencia Nacional.

Son hechos que la defensa intentó convertir en dudas procesales; son hechos que, a la vez, obligan a preguntarse por el efecto real de aquellas decisiones y actuaciones sobre la instrucción que cercaba al PP. Si informes proyectados no se realizaron y si la unidad promotora de las pesquisas fue vaciada de efectivos y autonomía, la investigación pierde instrumentos y alcance.

No se trata de conjeturas retóricas sino de la reconstrucción fáctica ofrecida por el principal investigador de la causa Gürtel: seguimientos, indicios de monitorización, material extraño en dependencias, traslados de mando, pérdida de plantilla y expedientes no cumplimentados. Hechos que el tribunal debe valorar con rigor y que la sociedad merece conocer en su dimensión real.

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