Un sótano que pide respuestas: el hallazgo que reabre el caso Esther López
La Guardia Civil va a inspeccionar un zulo descubierto en la antigua casa del principal acusado

Redacción · Más España


El hallazgo ha venido del suelo de una habitación, no de los titulares: un nuevo propietario, tras detectar humedades y picar una baldosa, dio con una trampilla que conducía a un sótano hasta ahora desconocido en la vivienda que perteneció a la familia del principal acusado, Óscar S.M.
Los hechos son concretos y se han documentado: el espacio, descrito como un habitáculo de unos 12 metros cuadrados y 2,5 metros de altura, presentaba un nivel de agua cercano a los 30 centímetros y en una inspección visual previa se observaron restos de ferralla, dos garrafas, maderas flotando y lo que parece ser una bomba de extracción de agua. El acceso se realiza por una escalera oxidada con peldaños suprimidos.
Ante ese descubrimiento, la jueza titular de la plaza 5 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Valladolid ha acordado la entrada y registro del chalé. La decisión responde a una petición de la Guardia Civil para que el Equipo Central de Inspección Ocular (ECIO) y el laboratorio de criminalística de la Unidad de Intervención de la Policía Judicial de Valladolid realicen una inspección ocular conjunta, fijada para jueves a partir de las 9.00 horas.
La diligencia no se limita a ver el sótano: se autoriza la comprobación y extracción en oquedades, suelos, paredes, techos y en la propia estructura de la vivienda, incluidas posibles roturas de tabiques o falsas paredes, con la toma y transporte de muestras para su análisis. La magistrada señala expresamente que la búsqueda se centrará, en especial, en la identificación de restos biológicos y humanos, y que se grabarán imágenes durante la actuación policial.
En la resolución judicial concurren varios elementos objetivos consignados en el auto: el habitáculo era hasta ahora desconocido en la vivienda, no existe oposición del actual dueño a la inspección, y la actuación se estima proporcionada y necesaria para la investigación en curso. La instructora valora la medida como idónea para ahondar en el hallazgo y buscar indicios nuevos que puedan arrojar luz sobre los hechos.
Recordemos los hitos conocidos del caso: Esther López desapareció en Traspinedo el 15 de enero de 2022 y su cuerpo fue hallado en una cuneta de la misma localidad el 3 de febrero de 2022. El nuevo descubrimiento se produce en la vivienda que fue de los padres del principal imputado y que cambió de titular hace unos cinco meses, cuando el actual propietario compró la casa.
La familia de la víctima, ante estos últimos acontecimientos, ha vuelto a pedir el ingreso en prisión provisional del acusado, acusándole de una actitud que califican como obstruccionista. Son hechos consignados en comunicado recogido por agencias y referidos en el atestado.
No es retórica: se activa ahora un protocolo técnico y judicial con unidades científicas de la Guardia Civil para explorar un espacio que, hasta hace semanas, no aparecía en la investigación. De lo que se obtenga —muestras, imágenes, nuevos indicios— dependerá en buena medida la siguiente fase del procedimiento. Lo único cierto es que la investigación suma un nuevo escenario físico que debe ser analizado con rigor forense y garantías procesales.
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