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Un seguimiento incómodo y preguntas sin respuesta

Zapatero denuncia irregularidades en la filtración y defiende la legalidad de sus asesorías

Redacción Más España

Redacción · Más España

24 de marzo de 2026 3 min de lectura
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Un seguimiento incómodo y preguntas sin respuesta
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Hay hechos que, por su propia extrañeza, exigen ser señalados con firmeza. José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto el foco en lo anómalo: el seguimiento y la filtración del encuentro con su, en sus palabras, "amigo" Julio Martínez, tres días antes de la detención de éste, el 12 de diciembre. Lo hizo en una entrevista radiofónica donde recurrió a la precisión de los detalles que constituyen el único terreno seguro: fechas, circunstancias y declaraciones propias.

Zapatero relata que el reportaje fotográfico sobre aquel encuentro apareció publicado dos días después del arresto del lobista, y subraya la incongruencia de que el seguimiento se produjera justo antes de la detención. Esa concatenación temporal —expone él mismo— despierta preguntas legítimas: quién sabía qué y cuándo lo supo. No es una invención: es la secuencia de hechos que él denuncia.

Con respeto decidido, añade otra nota sobre las formas: no preguntó al ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, ni al director de la Policía, Francisco Pardo, por esa circunstancia, "por respeto" y porque le pareció que "no procedía". Esa prudencia personal contrasta con la rotundidad de su reproche público acerca de las filtraciones y las "auténticas barbaridades" que, según él, se han dicho a partir de una cita que limita a quedar para "correr, como tantas otras veces".

Zapatero defiende además la naturaleza de su trabajo para la consultora vinculada a Martínez: afirma que realizó las asesorías "con intensidad" porque "es un trabajo que exige estar muy al día" y recalca que todo lo cobrado se declaró. El propio ex presidente dijo que, junto con sus hijas, percibió 660.000 euros por esos servicios. Defiende su absoluta legalidad y recuerda su trayectoria pública: ocho años como presidente sin escándalo, según su valoración.

No elude que la conversación pública se entrelaza con una investigación: cita que había pesquisas sobre tres personas vinculadas a préstamos de Plus Ultra, con referencias a presuntas irregularidades que se han ido publicando. Recuerda también que Plus Ultra fue rescatada por el Gobierno en 2021 con 53 millones de euros; lo coloca como contexto factual de una investigación que ha terminado por afectar a su entorno profesional y privado.

Frente a la exposición mediática y al "nivel de detalle insólito" con que, dice, se escruta su vida privada, Zapatero plantea una defensa doble: la legalidad de sus actos y la denuncia de campañas que, en su opinión, buscan menoscabar su crédito público con afirmaciones que considera falsas. Lo hace con la autoridad de quien fue jefe del Ejecutivo y con la indignación sobria de quien reclama transparencia en el sendero de los hechos.

Quedan, sin embargo, preguntas que deben formularse con rigor y sin especulación: cómo y por qué se produjo ese seguimiento previo a la detención; por qué las imágenes y la narrativa sobre la cita emergieron en el momento en que emergieron; y cuál es el alcance real de la investigación sobre Plus Ultra y las personas vinculadas a ella. Zapatero exige, con razón, que las respuestas se busquen en los hechos y no en la imposición de prejuicios. Son las pruebas y no las conjeturas las que han de despejar la sombra que hoy se cierne sobre esos días de diciembre.

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