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Un pucherazo que casi derriba al PSOE: la gravedad de aquel Comité Federal

García-Page denuncia un intento de hurtar la democracia interna y apunta a consecuencias que siguen abiertas

Redacción Más España

Redacción · Más España

24 de abril de 2026 2 min de lectura
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Un pucherazo que casi derriba al PSOE: la gravedad de aquel Comité Federal
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Lo que debería haberse resuelto en las urnas y en la decencia interna se convirtió, según el presidente de Castilla‑La Mancha, en una farsa deliberada. Emiliano García‑Page ha calificado como "enormemente doloroso" lo vivido en el Comité Federal del PSOE de 2016 y no ha dudado en describirlo con palabras duras: "un intento de hurtar la democracia del Partido Socialista y de un claro pucherazo".

No son peroratas ni impresiones vagas; García‑Page se apoya en la difusión de unos vídeos —publicados por The Objective— que, a su juicio, muestran que "el caos no fue casual, sino dirigido". Cuando una reunión se convierte en un espectáculo que obliga a parar la votación, cuando se pretende que "mucha gente no pudiera votar", no cabe hablar de simple desorden: cabe la intención. Y la intención, ha dicho, era clara: "hacer un trampantojo democrático".

El propio dirigente regional no oculta el precio personal y colectivo de aquel episodio: lo considera "el peor día" de su trayectoria política y llegó a rozar "el colapso del PSOE". Pese a diferencias internas, subraya, hubo quien acabó reuniéndose para evitar que el partido se derrumbara. Esa urgencia de unión es la forma más elocuente de admitir que lo sucedido estuvo a punto de devorar la mesa común del socialismo.

García‑Page no se limita a señalar el incidente: lo conecta con efectos presentes. "De aquellos hechos vienen las consecuencias actuales", afirma, y califica lo ocurrido como "vergonzoso". La denuncia es doble: por un lado, la manipulación de un proceso interno; por otro, la fractura moral que deja huella en la credibilidad de la fuerza política.

Y como si no bastara con ese episodio, el presidente autonómico aborda otro frente: el caso Kitchen. En sede judicial, el testimonio de José Luis Ortiz Grande, exjefe de gabinete de María Dolores de Cospedal, contradice la versión de la exdirigente sobre encuentros con el excomisario José Villarejo, lo que, en palabras de García‑Page, deja a Cospedal por "mentirosa". Además, señala reuniones en el Ministerio de Defensa que no fueron reconocidas por la aludida, un detalle que —según el presidente— resulta "especialmente revelador".

Sobre la operación investigada, García‑Page la tacha de intento de encubrir corrupción y de obstaculizar investigaciones policiales y judiciales: "lamentable" y de "una incidencia tremenda", concluye. Y si alguna duda quedaba sobre los protagonistas, añade que el desmentido ha llegado ni más ni menos que del mano derecha de Cospedal.

En el remate de sus reflexiones, García‑Page también mira al presente político: critica a Vox por, según él, generar odio en torno a la prioridad nacional, primero contra migrantes y mañana contra otros colectivos, y reclama más convivencia y menos enfrentamiento. La lección que extrae es severa pero clara: la política no puede mejorar "a costa de ser peores personas".

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