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Un gesto, no la reconciliación: a medias palabras y la historia pendiente

Sheinbaum valora el reconocimiento del Rey pero recuerda que no cerró la herida

Redacción Más España

Redacción · Más España

18 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Un gesto, no la reconciliación: a medias palabras y la historia pendiente
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Las palabras del Rey Felipe VI —esa admisión de que hubo “mucho abuso” durante la Conquista de América— no son un estallido de remedio sino un gesto cuidadosamente medido. Así lo ha valorado la presidenta de México, Claudia Sheinbaum: un reconocimiento de excesos y exterminios que merece ser señalado, pero que no agota las expectativas ni cierra la disputa histórica y diplomática que subsiste entre ambos países.

Hay en la respuesta mexicana una mezcla de prudencia y firmeza. Sheinbaum agradece el gesto; reconoce que hubo un enfriamiento de las relaciones ante la falta de respuesta a demandas previas —aludiendo al reclamo formulado por el anterior presidente en 2019— y reclama que ese acercamiento se traduzca en diálogo continuado. No pronuncia una invitación inmediata ni otorga el perdón intangible que algunos pudieran desear: “No fue todo lo que hubiéramos querido”, dice, y con ello subraya que las palabras, por sí solas, no reparan ni agotan la memoria.

Conviene observar también cómo se ha politizado la reacción en España. Sheinbaum apunta que el gesto ha desatado críticas desde “lo que se llama la derecha española”, una denuncia que no busca reescribir hechos sino evidenciar que la interpretación de la historia sigue siendo un campo de contienda política. Esa disputa revela que la memoria de la Conquista permanece viva, cruce de sensibilidad histórica y cálculo contemporáneo.

La mandataria mexicana, con acento en la dignidad de su pueblo, recuerda además la grandeza de las civilizaciones que existían en Mesoamérica: eran territorios de grandes civilizaciones —los mayas, entre otros, con logros como la invención del cero— y esa afirmación no es ornamental; es la clave para entender la reclamación actual: que se reconozca, también, la magnitud y la riqueza cultural previa a la llegada europea.

Por eso, lo correcto es tomar este reconocimiento como un comienzo, no como término. Si el gesto se limita a una frase pronunciada en el Museo Arqueológico Nacional durante la visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, habrá que exigir que se concrete en iniciativas de memoria, diálogo y respeto institucional que vayan más allá de la retórica. México propone seguir avanzando en el diálogo; es una oferta que España no puede ni debe desperdiciar.

La historia exige más que gestos: pide continuidad, sinceridad y hechos. El silencio administrativo que conducía al enfriamiento no se compensa con un titular, por relevante que sea. La tarea pendiente es transformar el reconocimiento en políticas, en actos y en una conversación honesta que honre a las víctimas y las civilizaciones que antecedieron a la Colonia. Eso es lo que, legítimamente, espera la sociedad mexicana y eso es lo que debe sostenerse como horizonte de una relación bilateral renovada.

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