Un contrato único para las fiestas: eficiencia o concentración administrativa en Torrevieja
El Ayuntamiento licita por primera vez 682.869 euros para agrupar la organización de las fiestas de barrios y pedanías

Redacción · Más España


El Ayuntamiento de Torrevieja ha decidido cambiar de paradigma: por primera vez licita un contrato único para la organización, producción y desarrollo de las fiestas sectoriales de barrios y pedanías, con un valor estimado total de 682.869 euros. No es una cifra menor; es la suma materializada de una voluntad administrativa que pretende concentrar servicios que hasta ahora se dispersaban en múltiples expedientes.
La fórmula es nítida y ambiciosa: centralizar en un solo procedimiento desde el montaje de infraestructuras temporales hasta la programación artística y cultural, la redacción de proyectos técnicos y el suministro de productos alimenticios vinculados a los eventos. La concejala de Fiestas, Rosario Martínez Chazarra, la ha definido como un “hito” en la gestión municipal, y anuncia beneficios claros: mayor transparencia, eficiencia administrativa y mejora de la calidad para vecinos y visitantes.
Hito, sí, pero también responsabilidad. Un contrato único concentra decisiones y recursos; hace del adjudicatario un actor principal sobre once celebraciones distintas —concentración motera, Fiesta del Orgullo LGTBI, Sagrado Corazón de Jesús, Hogueras de Molinos del Calvario, San Emigdio, San Roque, Virgen del Carmen, Virgen del Rosario, Virgen del Rocío, las Fiestas de Verano de Torrelamata y la Fiesta del Producto Ibérico de Torrelamata—. Agrupar no es neutro: facilita la estandarización y, si se gestiona bien, puede elevar la calidad; si se gestiona mal, puede uniformar a la baja y reducir matices festivos propios de cada barrio y pedanía.
El contrato arranca con una anualidad inicial de 305.735 euros para 2026 —con inicio previsto el 25 de abril de 2026, coincidiendo con la proclamación de las representantes de la Hoguera Molinos del Calvario, salvo que la formalización administrativa fije otra fecha— y contempla una posible prórroga con idéntica cuantía para 2027. También prevé un margen para modificaciones por importe máximo de 71.398 euros. Son números que definen límites y posibilidades: planificación, pero también espacios de decisión posteriores.
La Concejalía de Fiestas subraya que el expediente es fruto de reuniones previas con comisiones y asociaciones festivas, buscando adaptar el contrato a las necesidades de cada celebración. Esa interlocución es exigible y bienvenida: la legitimidad de un modelo centralizado depende de la participación real de quienes viven y organizan las fiestas sobre el terreno.
Queda, por tanto, una cuestión política y administrativa: transformar un “hito” en una práctica que efectivamente garantice transparencia, responda a la diversidad festiva y rinda cuentas. Centralizar procedimientos no elimina la obligación de escucha, control y fiscalización. Torrevieja ha dado el paso; ahora corresponde a su Ayuntamiento demostrar que la concentración documental y contractual se traduce en mejores fiestas, gestionadas con responsabilidad y respeto por las singularidades de cada barrio y pedanía.
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