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Torrevieja canta a Andalucía: la Feria de Mayo que honra a su gente

Entre sevillanas, velas y una Salve Rociera, el parque Antonio Soria volvió a ser casa común

Redacción Más España

Redacción · Más España

11 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Torrevieja canta a Andalucía: la Feria de Mayo que honra a su gente
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La Feria de Mayo de Torrevieja apagó anoche sus luces. No fue un apagón frío ni desapasionado: fue el cierre de unas jornadas que han llenado el recinto del Parque Antonio Soria de alegría, arte y sentimiento andaluz. Así, entre sevillanas y palmas, la ciudad vivió su fiesta mayor en clave flamenca.

Con simpatía y compás, Maribel López y Francisco Reyes condujeron la última noche. Fueron la voz que hiló momentos; fueron también quienes otorgaron el reconocimiento público a cuantos hicieron posible esta edición: caseteros, academias de baile, coros rocieros, caballistas, cuerpos y fuerzas de seguridad, medios y colaboradores. Un agradecimiento en voz alta que es, antes que otra cosa, reconocimiento a la comunidad que participa y sostiene la fiesta.

La Escuela de Danza Ángela Esteban, la academia más joven de la ciudad, subió al escenario y confirmó lo que muchos intuyen: el talento local existe y se forma. Con volantes al aire, taconeo y mucho arte, sus alumnas entusiasmaron a un público numeroso que también disfrutó de la final del Festival Flamenco “Salinas de Torrevieja”. Palmas por sevillanas y largas ovaciones rubricaron el pulso artístico de la noche.

Pero la Feria no fue solo jolgorio; también fue emoción contenida. Cuando las luces fueron apagándose y solo quedó la cálida luz de las velas, se abrió un instante de recogimiento. En ese clima comenzó a sonar la “Salve Rociera”, interpretada por el coro Brisas del Sur, Alba Rociera y el coro de la Hermandad de la Virgen del Rocío. Palmas suaves, miradas emocionadas y alguna lágrima discreta acompañaron una despedida que mezcló devoción y arte.

Miles de personas han pasado estos días por el recinto, llenando cada rincón de ambiente, baile y alegría. Ese es, al fin, el mayor triunfo de la Feria: que la gente sea su verdadera protagonista. Que la cita se haya convertido en imprescindible para Torrevieja no es casualidad; es fruto del empeño colectivo y del pulso cultural que late en la ciudad.

Queda la estela de las sevillanas en el aire y el deseo explícito de volver a encontrarse bajo las luces del Real. Y mientras tanto, esa estela es también un recordatorio: cuando la comunidad se suma a la fiesta, la identidad local se fortalece y la cultura popular demuestra su capacidad de unir y emocionar.

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