Trump arma una coalición militar contra los cárteles: gesto de poder o preludio de intervención
En Miami se selló la Coalición Anticarteles de las Américas con doce presidentes latinoamericanos; faltaron México, Colombia y Venezuela

Redacción · Más España


Donald Trump convocó en Miami la cumbre "Escudo de las Américas" y, en ese foro, promovió la creación de la Coalición Anticarteles de las Américas (Americas Counter Cartel Coalition). El acto contó con la presencia de doce presidentes latinoamericanos afines: entre ellos Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast. La imagen: Trump detrás de un escritorio, entregando lapiceras firmadas a los mandatarios, es el símbolo de un alineamiento político y, sobre todo, de una voluntad explícita de liderazgo estadounidense en la región.
La coalición se plantea como un acuerdo militar cuyo objetivo declarado es erradicar los carteles en el hemisferio occidental. En su proclama, difundida por la Casa Blanca, el presidente asegura que Estados Unidos, "bajo mi liderazgo", ha mostrado compromiso para desmantelar carteles y organizaciones terroristas extranjeras que, según el texto, controlan territorios, comercio y emplean violencia para sus fines. El documento habla sin ambages de emplear "poder duro" y de coordinarse para privar a esas organizaciones de control territorial, financiamiento y recursos.
Las palabras de Trump fueron claras y provocadoras: "La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Tienes que usar tu ejército", afirmó, marcando el tono militar de la iniciativa. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó a los mandatarios latinoamericanos presentes como "amigos", reforzando la narrativa de una alianza ideológica y estratégica con Estados Unidos.
No obstante, la coalición muestra huecos significativos: llaman la atención las ausencias de México, Colombia y Venezuela —países con décadas de enfrentamiento al narcotráfico—. Esa omisión plantea preguntas sobre la representatividad y la eficacia real de un acuerdo que pretende abordar un fenómeno que atraviesa fronteras y soberanías con raíces complejas.
El texto firmado y la retórica oficial anuncian además medidas prácticas: Estados Unidos dijo que entrenará y movilizará a las fuerzas militares de las naciones asociadas para lograr los objetivos planteados. La proclama remarca que se emplearán "todos los recursos necesarios y las autoridades legalmente disponibles" junto con las naciones aliadas. Es un compromiso explícito con un enfoque militarizado frente al crimen organizado.
Queda, pues, marcada una decisión estratégica: la prioridad actual de la Casa Blanca, al menos en este foro, es llevar la contención del narcotráfico al terreno de las fuerzas armadas y de la coordinación internacional dirigida desde Washington. El paso es decisivo y no exento de riesgos políticos y diplomáticos: cuando se apuesta por el uso del "poder duro" en la contención de actores ilegales, se redefine también el papel de la seguridad, la soberanía y la cooperación regional en América Latina.
Si la coalición logra coordinar recursos y voluntad política entre países afines, puede convertirse en un instrumento activo contra estructuras criminales. Si por el contrario queda como un sello de conveniencia entre aliados, sin la plena inclusión de los actores clave de la región, correrá el riesgo de ser una declaración potente en el papel pero limitada en su impacto real sobre el terreno.
También te puede interesar
Los manglares remontan: la naturaleza responde cuando el hombre deja de talar
Tras años de pérdida masiva, los manglares muestran una recuperación global desde 2010 gracias a protección legal, concienciación y su extraordinaria capacidad de regeneración.
EE.UU.Choque abierto: Estados Unidos e Irán revientan el frágil alto el fuego
Centcom habla de 'ataques defensivos'; Teherán proclama el cierre del estrecho de Ormuz y anuncia misiles. La retórica de Trump y las respuestas iraníes han encendido otra vez el fuego en Medio Oriente.
EE.UU.Un Mundial dividido: cuando la política de Trump entra al estadio
Lejos de ser solo fiesta deportiva, el Mundial 2026 trae tensiones abiertas: la intervención del presidente Trump en el debate sobre Irán y las restricciones de entrada a EE. UU. han politizado el torneo.