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Tribunal y acusación en choque: la declaración que dejó más correcciones que respuestas

Tensión en la Audiencia Nacional durante la comparecencia de Ignacio López del Hierro en el caso Kitchen

Redacción Más España

Redacción · Más España

23 de abril de 2026 2 min de lectura
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Tribunal y acusación en choque: la declaración que dejó más correcciones que respuestas
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La Audiencia Nacional fue ayer escenario de un pulso de formas que terminó por devorar el fondo. Ignacio López del Hierro compareció como testigo durante una hora en el juicio por Kitchen y lo que debía ser un examen del contenido de la operaci ón entre 2013 y 2015 se convirtió en una sucesión de reproches, advertencias y rectificaciones entre la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, y la letrada del PSOE, Gloria de Pascual.

Desde el inicio del interrogatorio la magistrada marcó los límites procesales con voz firme: no se pueden formular preguntas sobre una persona que no está acusada en este juicio. "Aquí no estamos en el caso Gürtel", llegó a repetir Palacios, reclamando que el objeto del interrogatorio sea la operación Kitchen y los escritos de acusación y defensa que orientan el procedimiento. La letrada del PSOE protestó frente a esa contención: a su juicio, dijo en varias ocasiones, Kitchen no se entiende sin G úrtel. El choque de argumentos ocupó prácticamente toda la sesión y relegó las respuestas del testigo a un segundo plano.

La jueza corrigió a la abogada en varias ocasiones: por preguntas relativas a terceros no acusados, por el acceso e invocaci ón de documentación de información restringida y por indagaciones sobre reuniones —como la atribuida a Juan Cotino con los ex comisarios José Luis Olivera y José Manuel Villarejo— que excedían el marco marcado por el tribunal. En medio de la tensión, la presidenta llegó a suspender el interrogatorio cinco minutos, y subrayó que el testigo comparecía protegido por la posibilidad de reapertura de la investigaci ón: estuvo imputado en la instrucción y la causa contra él fue sobreseída, una decisión que contó con el aval de la Sala de lo Penal.

De lo poco que pudo escucharse con claridad, López del Hierro aseguró que fue quien presentó al excomisario José Manuel Villarejo a María Dolores de Cospedal; negó que le encomendaran encargos, y dijo que, no obstante, se habló de la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá. El turno de preguntas concluyó sin más intervenciones de la acusaci ón popular: el abogado propuesto por Podemos, quien pidió la citaci ón del testigo, declinó preguntar, y entre las defensas solo intervino el letrado del chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, que intentó que el testigo reafirmase que no conocía al conductor, cuestión que también fue objeto de corrección por parte de la presidenta.

Cabe añadir que, pese a que el PSOE lo solicitó en las cuestiones previas, en este juicio no se analiza una posible conexi ón pol ítica con el Partido Popular de la trama que se atribuye a la etapa del Ministerio del Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy. Fue, en definitiva, una sesión que demostró cómo las fronteras procesales y la disciplina del estrado pueden condicionar la percepción pública de la verdad cuando el intercambio entre juzgadores y partes se impone sobre el testimonio mismo.

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