Tenerife se blinda ante Therese: prudencia, orden y responsabilidad insular
El Cabildo activa el PEIN, recomienda teletrabajo y cierra espacios ante la borrasca

Redacción · Más España


Tenerife ha decidido no improvisar ante lo que la meteorología anuncia con claridad meridiana: la llegada de la borrasca Therese. No es momento para bravatas ni para subestimar la fuerza de la naturaleza; es tiempo de decisiones firmes y coordinadas. El Cabildo, ejerciendo su deber, ha activado de forma preventiva el Plan de Emergencias Insular (PEIN) en situación de Alerta y ha lanzado una recomendación general al teletrabajo para los servicios no esenciales, públicos y privados, durante jueves y viernes.
En una isla cuya orografía y zonas costeras exigen respeto, las medidas adoptadas son precisas y proporcionales: cierre de accesos a senderos, pistas forestales, áreas recreativas y zonas de alta montaña —incluido el Parque Nacional del Teide y los Espacios Naturales Protegidos—, suspensión de actividades culturales, deportivas y de concurrencia al aire libre, y cierre al tráfico de la TF-445, acceso a Punta de Teno. No son caprichos; son defensas imprescindibles contra rachas que, según previsiones, pueden superar 100 km/h y acumulaciones de lluvia que podrían alcanzar cifras extraordinarias en puntos concretos.
La presidenta insular, Rosa Dávila, ha apelado a la máxima prudencia: evitar desplazamientos innecesarios y seguir en todo momento la información oficial. Es una llamada que debe resonar en cada domicilio, en cada empresa y en cada administración: priorizar la vida y minimizar riesgos cuando el mar y el viento se vuelven impredecibles.
Las predicciones sitúan la mayor afección en municipios del suroeste —desde Santiago del Teide hasta Arico—, además del norte y las cumbres; la zona metropolitana también podría sufrir incidencias, aunque en menor medida. Ante tal distribución del impacto, las autoridades insulares han recomendado a los ayuntamientos activar sus Planes de Emergencia Municipal (PEMU) y adoptar medidas preventivas, especialmente en zonas inundables y litorales. Es el deber cívico de quienes gobiernan, y la corresponsabilidad de quienes habitan la isla.
Actuar con previsión no es alarma gratuita, sino política pública que salva vidas y patrimonio. En momentos como este, la prudencia es patriotismo local: proteger el territorio y a su gente, custodiar el bien común frente a la fuerza de la borrasca. Queda la obligación moral de atender las indicaciones de protección civil y de colaborar con las medidas que persiguen un objetivo claro y único: minimizar los daños y garantizar la seguridad de todos los tinerfeños.
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