Silencio vigilado: la comparecencia que protege a poderosos
Un directivo de Movistar Plus reconoce envíos de informes pero rehúye preguntas del Senado

Redacción · Más España


La sesión en la Comisión de investigación del Senado adquirió hoy la intensidad de un interrogatorio fallido: compareció un testigo que, con título corporativo en la mano —director de Relaciones Institucionales de Movistar Plus— y pasado como socio de Análisis Relevante, se limitó a leer una versión de los hechos y a cerrar la puerta a las preguntas.
Sergio Sánchez ha ratificado lo esencial de lo contado previamente a EL MUNDO: que la agencia Whathefav, propiedad de las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero, "se encargaba, hasta donde yo puedo saber, de enviar a una lista de clientes potenciales". Ha confirmado asimismo ser autor de informes "de fuentes abiertas" por los que cobró 18.000 euros durante los años en que fue socio, entre 2020 y 2025.
No obstante, el testimonio sufrió un giro que desató reproches y protestas en la Cámara: Sánchez rehusó admitir preguntas de los senadores, alegando acudir "como ciudadano" y sin haberse asesorado jurídicamente. El presidente de la Comisión, Eloy Suárez, inquirió por qué se acogía a ese silencio si no está investigado judicialmente; la respuesta del compareciente fue que "no soy jurista y no me he asesorado".
La inexplicable contención del testigo elevó la tensión y desató acusaciones directas desde la bancada popular. José Antonio Monago reprochó a Sánchez un miedo al "futuro profesional", en un ataque que aludía a su condición de directivo bajo la presidencia de Javier de Paz en Movistar Plus y a la relación del mencionado De Paz con Julio Martínez, administrador de Análisis Relevante. Voces de Vox y del PP interrogaron además si Sánchez había recibido llamadas para frenar su declaración; a esas preguntas no respondió ni siquiera con un gesto.
Ante la Sala quedó, por tanto, una doble constatación: confirmación parcial de la actividad comercial que relaciona a Whathefav con envíos a clientes y la autoría de informes por parte de Sánchez, y al mismo tiempo un silencio operativo que impide aclarar llamadas, presiones o responsabilidades. El portavoz socialista en la sesión, Antonio Magdaleno, fue la excepción que reservó una postura distinta ante la actitud del compareciente.
Sánchez quiso también deslindarse de manifestaciones previas de Zapatero: negó haber participado en reuniones con empresas o en asesoramiento oral en nombre de Análisis Relevante. Dijo no haber sido informado por Julio Martínez de que la empresa hubiera conseguido clientes y negó relación implícita con Plus Ultra. Aun así, la Comisión anuncia pasos adicionales: Monago adelantó que solicitarán a Telefónica si permitió la simultaneidad entre el empleo en la filial y la actividad en Análisis Relevante, y no descartó convocar a otros directivos.
La comparecencia de hoy deja una pregunta simple y poderosa: cuando la información confirmada choca con un silencio que protege nombres y contactos, ¿se está rindiendo el interés público ante la comodidad del poder corporativo? El Senado recibió datos, pero también un enigma. Y esa doble realidad exige no un aplazamiento, sino una exigencia clara de transparencia y responsabilidades ante los españoles.
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