Si son demócratas, tienen que ser feministas: la prueba del algodón del PP
Jaime de los Santos responde a Vox y reclama coherencia democrática en la defensa de la igualdad

Redacción · Más España


El domingo víspera del 8 de marzo, en la esfera pública y bajo el luz tenue de la polémica, el PP ha planteado una exigencia clara y directa: ser demócrata obliga a ser feminista. No es una proclama retórica ni una consigna partidista: es la lectura política que Jaime de los Santos, vicesecretario de Educación y de Igualdad del PP, dejó en la entrevista en Parlamento (RNE).
De los Santos no se limitó a un gesto simbólico. Señaló con precisión quién, a su juicio, confunde la causa de la igualdad con trincheras ideológicas. Afirma —y es un reproche contundente— que si Vox niega el feminismo es porque no sabe qué es: una llamada a la explicaciones y a la coherencia democrática que interpela a todos los actores políticos.
La igualdad, sostuvo, es «preciada y preciosa» y exige cuidado y responsabilidad colectiva. Frente a quienes convierten la cuestión en «elemento de batalla», hay que recuperar el sentido original: poner a las mujeres en el centro de la política y convocar a los hombres como corresponsables. Esa es la propuesta del PP, según De los Santos: no negar los logros alcanzados y no renunciar a avanzar.
En ese marco abordó la polémica frase de María Guardiola. De los Santos relativizó el desliz: Guardiola «no acertó» al expresarlo, pero la idea que él aporta es nítida: cualquiera que sea demócrata debe defender la igualdad. Y si alguien dice no estar en esa lucha, deberá explicarlo.
No dejó pasar además una crítica hacia la izquierda radical, a la que acusa de llevar la lucha feminista a planteamientos que enfrentan a hombres y mujeres. También señaló la responsabilidad del Gobierno central a propósito del uso abusivo, en su opinión, de la palabra feminismo en ciertas leyes; y apeló a la autocrítica de los partidos ante casos de acoso, para subrayar que el PP dice tener protocolos definidos y respeto a la justicia.
En el mismo programa, la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, trazó otra lectura: acusó al PSOE de hipócrita en la gestión del feminismo, defendiendo que las políticas del Gobierno no han reducido agresiones ni muertes y denunciando una supuesta instrumentalización administrativa y fiscalización del debate social. No son visiones coincidentes; son diagnósticos que dejan poco espacio para la complacencia.
El resultado es claro: el debate público sobre qué significa ser demócrata y qué implica ser feminista está vivo, y la política se mide en coherencia. Si la igualdad es un valor constitucional y civilizatorio, quienes aspiran a gobernar o a representar deben someter sus palabras a la lupa de la práctica y la explicación pública. No basta con proclamar; hay que explicar, actuar y rendir cuentas.
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