Santander exige respuestas: la marcha que reclama verdad y responsabilidades
Cientos reclaman por las víctimas de la pasarela de El Bocal y piden claridad institucional

Redacción · Más España


La ciudad de Santander habló ayer en voz baja, pero con una contundencia que no admite eufemismos. Frente a la sede de la Delegación del Gobierno arrancó una protesta sobria y profunda: unas 400 personas, según la Policía Local, avanzaron en silencio hasta la plaza del Ayuntamiento para recordar a los seis jóvenes muertos y a la otra joven herida en el derrumbe de la pasarela de El Bocal.
La imagen era elocuente y dolorosa: pancartas que exigían la verdad y la dignidad de las víctimas, lemas que pedían dimisiones "YA" sin atajos ni circunloquios. No fue un mitin; fue una citación moral a quienes gobiernan y gestionan lo público. Vecinos, asociaciones vecinales, sociales y ecologistas, y también representantes de partidos políticos, coincidieron en una denuncia que no admite complacencias: lo sucedido "podría haber sido evitable".
El manifiesto leído ante el Ayuntamiento no dejó lugar a ambigüedades. Se reclamó saber qué falló, por qué y en qué circunstancias; se pidió transparencia, responsabilidad interinstitucional y que la investigación no sea obstaculizada. La consigna final, coreada por todos, fue tajante: "Nunca más". Un minuto de silencio que se rompió en aplausos selló el compromiso colectivo con las familias de las víctimas.
La protesta se produce además con una investigación judicial en marcha. La titular de la Sección de Instrucción número 1 del Juzgado de Santander ha abierto diligencias y ha solicitado protocolos de actuación del 112 y de la Policía Local, tras la existencia de una llamada de un vecino, un día antes del siniestro, alertando del mal estado de la pasarela. También se indaga sobre posibles quejas previas sobre su conservación y se ha designado un perito judicial para emitir un informe técnico.
No es un clamor contra las instituciones per se; es una exigencia de funcionamiento. Cuando la ciudadanía se reúne en silencio para reclamar verdad y exigir responsabilidades, lo que se exige es que se actúe con rapidez, rigor y sentido de la responsabilidad, "gobierne quien gobierne y sea cual sea la institución competente", según dijeron los convocantes. Esa demanda debe resonar en todas las salas de decisión: la respuesta institucional no puede ser evasiva ni dilatoria.
Santander llora a seis jóvenes con todo el futuro por delante. Honrar ese duelo obliga a transparencia en las investigaciones y a claridad sobre las medidas que se adopten para que algo así no se repita. Exigir la verdad no es un acto de beligerancia, sino de justicia. Y la justicia requiere hechos, responsabilidades claras y la certeza de que las instituciones cumplen su deber cuando la vida de los ciudadanos está en juego.
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