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Sánchez y los placebos discursivos: cuando la retórica sustituye a la gestión

FAES denuncia el camuflaje de la realidad con dos eslóganes que pretenden tapar fallos estructurales

Redacción Más España

Redacción · Más España

11 de abril de 2026 3 min de lectura
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Sánchez y los placebos discursivos: cuando la retórica sustituye a la gestión
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La fundación FAES, presidida por José María Aznar, dibuja un paisaje inquietante: un Gobierno empeñado en "camuflar la realidad con propaganda" y en "construir relatos a costa de la verdad". Ese diagnóstico no es una boutade: es la lectura que hacen del intento gubernamental de instalar dos consignas que, a su juicio, funcionan como "placebos ideológicos": el llamado "cohete económico" y el lema "No a la guerra".

La primera advertencia de FAES es nítida: un diagnóstico económico falso acaba pasando factura. "Cuesta sacrificios más dolorosos cuanto más se posponen las medidas que la realidad acaba siempre imponiendo", señala la fundación. No se trata de un juego retórico: es la llamada de atención sobre el riesgo de confundir titulares y eslóganes con soluciones reales y sostenibles.

En política exterior, FAES reprocha que el eslogan "No a la guerra" pueda ser la coartada de un "falso moralismo de inspiración partidista" que, lejos de proteger el interés nacional, lo compromete a largo plazo y erosiona el crédito de España como aliado fiable en la Alianza y socio comprometido en la Unión Europea. La nota insiste en que nadie desea las consecuencias imprevisibles de un conflicto, pero alertando sobre el peligro de normalizar políticas que no distinguen agresor y agredido.

La fundación no ahorra gravedad al afirmar que Sánchez ha ido "mucho más allá que cualquier otro socio europeo" en su afán de protagonizar la contestación internacional a la Administración Trump, confundiendo "interés partidista y política de Estado". Y advierte con dureza: "sin fuerza para respaldarlo, el derecho no es tal"; invocarlo para dividir alianzas o incumplir compromisos en aras de réditos electorales constituye, según FAES, una de sus peores violaciones.

FAES extiende la crítica al terreno doméstico: enumera un deterioro tangible de lo que vertebra materialmente el país —red ferroviaria, infraestructuras hidráulicas, aeropuertos— y atribuye ese declive a un "déficit inversor". Cita cifras concretas sobre inversión ferroviaria: España es la tercera economía de la UE con menor inversión ferroviaria por cada 1.000 kilómetros de vía, con un gasto de 45,5 millones de euros por millar de kilómetros, frente a un promedio europeo de 80,6 millones.

A ese déficit inversor, la fundación suma un "déficit de responsabilidad": el reproche explícito de que el Gobierno lleva tres años sin Presupuestos Generales del Estado. El diagnóstico es terminante: "España no funciona: hay que volver a ponerla en marcha".

Con la mirada puesta en el calendario electoral —FAES menciona las elecciones andaluzas del 17 de mayo— la fundación otorga a ese ciclo la posibilidad de revertir lo que denomina el proceso de desagregación nacional y constitucional iniciado por el "sanchismo", y de recuperar la capacidad del Estado para operar con eficacia.

Las palabras de FAES son una llamada de alarma: si el discurso se impone a la gestión, el tejido material y la credibilidad internacional acaban pagando la factura. No es ya una cuestión de eslóganes brillantes; es la disyuntiva entre cosmética política y arreglo real de los problemas que afectan a ciudadanos y a la posición de España en el mundo.

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