Sánchez se nombra a sí mismo vicepresidente primero
Un tecnócrata independiente ocupa el puesto más disputado del Gobierno

Redacción · Más España


Pedro Sánchez ha decidido una jugada que desdibuja el mapa clásico del poder: nombrar vicepresidente primero a un independiente, un tecnócrata sin carrera política ni carnet de partido. No es una sutileza administrativa; es una declaración de intenciones. Al poner a su lado en Moncloa a Carlos Cuerpo —según la información publicada— el presidente opta por una opción poco política, por una figura que, por su perfil, no parece diseñada para disputar trincheras en el hemiciclo sino para ejercer con calma una función ejecutiva.
El resultado es doble y claro: por un lado, Sánchez se reserva el papel político de primer orden —acumula ya la Presidencia del Gobierno, la cartera de Exteriores y la secretaría general del PSOE, entre otros cargos mencionados— y, por otro, relega la tradicional labor de vicepresidente político a un profesional que, por su talante, no es un gladiador parlamentario. Ningún otro presidente había hecho un nombramiento así, rompe una tradición y coloca en el puesto más disputado una figura tecnocrática. Las palabras del propio análisis lo subrayan: "Un tecnócrata ocupará el puesto más disputado en cualquier partido y en cualquier Gobierno. Ningún otro presidente había hecho nunca un nombramiento así."
La maniobra tiene efectos prácticos dentro del PSOE. Sánchez ha sustituido a la vicesecretaria general por alguien que no es militante y ha enviado a la "mejor política" que conocía, María Jesús Montero, a enfrentarse a unas elecciones andaluzas. Es decir: concentra la decisión en Moncloa y coloca en el terreno partidista y electoral a otras figuras del partido. En paralelo, el papel reservado tradicionalmente a un vicepresidente político lo ha venido ejerciendo el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños: con cartera, sin la titularidad formal. Todo ello sugiere que, en la práctica, poco cambiará en las responsabilidades concretas y que Carlos Cuerpo puede acabar desempeñando sobre todo un papel económico y de gestión técnica.
Que la oposición conserve la esperanza de encontrar en el nuevo vicepresidente un adversario combativo choca con el carácter atribuido a Cuerpo: tranquilo, afable, moderado, poco dado a la pelea del hemiciclo. El análisis recuerda que la cámara parlamentaria no casa con ese perfil y que ya se ha visto cómo la oposición evitó formular preguntas durante meses a quien entonces era ministro de Economía. Al mismo tiempo, el nombramiento facilita que el presidente evite una interpretación sucesoria del cargo: Sánchez no precisa de un vicepresidente que pueda ser leído en clave de liderazgo alternativo.
No faltan tensiones internas: la vicepresidenta segunda, según el texto, mostró claramente su falta de simpatía hacia el nuevo vicepresidente y llegó a calificarlo de "mala persona". Son roces que, en política, se suman y se soportan; pero también son señales de que la decisión presidencial no ha sido un pacto interno sino una determinación personal del líder.
Quedan por delante —apunta el análisis— quince meses de legislatura en los que la prioridad presidencial será la gestión económica, en un contexto con riesgos derivados de la guerra. Quizá por eso Sánchez ha preferido rodearse de un vicepresidente templado, capaz de anticiparse a las consecuencias económicas sin convertirse en un foco de conflicto político. Sea como fuere, la foto es inequívoca: el presidente ha elegido amarrar el timón del liderazgo político y dejar la primera vicepresidencia en manos de la técnica. Una apuesta arriesgada; una apuesta alicea del mando único.
También te puede interesar
La Colección Gelman en Madrid: ¿préstamo temporal o trasplante definitivo?
Una de las grandes colecciones del México del siglo XX viaja bajo acuerdo con Fundación Banco Santander; voces culturales y la propia presidenta alertan sobre el riesgo de que el retorno sea solo una promesa.
Política españolaGuante blanco y vacío: el debate que no resolvió el futuro del PSOE extremeño
Un 'cara a cara' de pulcritud extrema que no arrojó diferencias reales entre Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina; la decisión queda en manos del censo y del voto militante.
Política españolaEl PP, a la vista de la Presidencia de las Cortes de Castilla y León
La ronda hacia la constitución de las Cortes apunta al PP como futuro presidente parlamentario. Vox renuncia a sillones y blinda que el PSOE no presida el Parlamento.