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Sánchez aterriza en Pekín: cuarta visita en cuatro años y nuevo cara a cara con Xi

Ruta alterada por la crisis de Oriente Medio y agenda centrada en inversiones y encuentros políticos

Redacción Más España

Redacción · Más España

12 de abril de 2026 2 min de lectura
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Sánchez aterriza en Pekín: cuarta visita en cuatro años y nuevo cara a cara con Xi
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El avión de la Fuerza Aérea Española que transportó al presidente Pedro Sánchez y a su delegación, en la que viaja su esposa, Begoña Gómez, aterrizó este sábado en Pekín, poniendo fin a una ruta marcada por la necesidad y no por la costumbre. Es la cuarta visita del jefe del Gobierno a China en cuatro años, y vuelve a reclamar la atención internacional: se reencontrará con Xi Jinping.

La logística no fue anecdótica: el viaje tuvo que modificarse respecto a itinerarios anteriores debido a la crisis en Oriente Medio. La parada de repostaje que habitualmente correspondía a Omán se cambió por una escala en Azerbaiyán, fruto de la prudencia ante la situación regional. Un detalle técnico que habla de realismo operativo, lejos de la retórica pomposa.

La agenda oficial arranca el lunes con una sucesión de actos de alto perfil académico y empresarial: visitas a la universidad de Tsinghua, a la Academia China de Ciencias —que le concederá un título honorífico— y a la sede de la tecnológica Xiaomi. No son simples fotos protocolares; son estaciones donde la imagen del país y la interacción con el conocimiento y la industria tecnológica cobran relieve.

El día siguiente estará reservado a la vertiente económica y política: encuentros con inversores chinos con el objetivo explícito de impulsar su presencia en España y una jornada de reuniones de carácter político. Sánchez se verá con Xi Jinping y con el primer ministro Li Qiang, con quien presidirá la firma de varios acuerdos. También está prevista la reunión con Zhao Leji, presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular. Actos y firmas que persiguen traducir contactos en compromisos concretos.

La última jornada se dedicará a encuentros con representantes de empresas innovadoras y a responsables de la Cámara de Comercio UE-China, una apuesta por consolidar relaciones comerciales y de cooperación. Es el epílogo lógico de una visita que mezcla política, economía y diplomacia empresarial.

No se trata únicamente de fotos oficiales: el viaje evidencia la voluntad de mantener cauces de diálogo y de atracción de inversión en un escenario internacional complejo. La modificación de la ruta y la densidad del programa muestran, a la vez, la cautela ante riesgos externos y la ambición por abrir puertas en un mercado que sigue marcando el ritmo global.

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