Recuperar la noche: Mana Mana vuelve al asfalto de la memoria
Club Camelot convoca este 16 de mayo una vigilia musical para reivindicar la libertad sonora de una época irrepetible

Redacción · Más España


Hubo un tiempo en Santa Pola en que la pista no se regía por las listas del momento, sino por la curiosidad y la osadía. Mana Mana, abierta en 1984, no fue una simple sala: fue un faro para quienes buscaban sonidos que no circulaban en España. Esa huella, difícil de borrar, volverá a respirarse el sábado 16 de mayo en Club Camelot con la fiesta Mana Mana & Friends.
No se trata de un remember anodino ni de celebrar el comercio de éxitos; los organizadores lo explican con claridad: huyen de la etiqueta del bakalao y del recuerdo comercial para centrarse en “una forma de vivir la música”. Esa forma fue la que, hace décadas, llevó a la cabina discos importados de Alemania, Bélgica, Inglaterra y Estados Unidos, a ritmos que entonces no se encontraban en el circuito habitual.
Post-punk, darkwave, EBM, industrial, new beat: géneros que encontraron en Mana Mana un público dispuesto a descubrir. Gente que, como recuerda Juanjo Mana Mana —fundador y deejay—, hacía cientos de kilómetros para escuchar música que no sonaba en ningún otro sitio. Y ese fenómeno no fue casual: el secreto residía en traer artistas internacionales y en pinchar “lo que nos daba la gana”, sin seguir modas, según los responsables de aquella filosofía.
Club Camelot ha diseñado una jornada que quiere recuperar exactamente ese riesgo musical y esa libertad creativa. Empezará a las 14:00 con comida, tardeo y la apertura de Jaime G; pasará por el directo de la banda valenciana Aurora; y seguirá con sesiones de deejays como Estela Saura, Félix, el propio Juanjo Mana Mana, José Gambín y Fran MSK, entre otros. La intención declarada es recuperar “el carácter imprevisible y emocional” que definió aquellas noches donde convivían guitarras oscuras, electrónica, synth-pop e industrial sin complejos.
El mito de Mana Mana también se forjó más allá de la sala: madrugadas en pinadas cercanas, coches que seguían poniendo cintas mientras amanecía, rituales improvisados que se amalgamaron con la experiencia. Ese ambiente comunitario y de libertad quiere traerlo de nuevo Camelot, que comparte con Mana Mana una memoria colectiva de la noche alternativa en la provincia de Alicante.
La cita recupera además iconografía: la célebre “chica del Km. 16” volverá en una recreación junto a Silvana de Ibiza, y habrá merchandising inspirado en la estética original de la discoteca. Y mencionar a Camelot es nombrar otro templo: el Camelot original, con su edificio en forma de castillo, fue referente en los 80, 90 y primeros 2000, conectando escenas independientes y góticas con la cultura de club. Aunque aquel edificio fue demolido en 2015, el nombre sigue vivo en proyectos que buscan mantener ese legado.
La convocatoria del 16 de mayo no es solo un festival puntual: es una decisión consciente de rescatar una manera de entender la noche, la música y la comunidad. Es reivindicar que hubo locales que no vendieron su criterio a las modas, que apostaron por la exploración sonora y que convirtieron una costa en refugio de lo distinto. Recuperar esa memoria es rescatar una forma de libertad cultural que merece, al menos por una noche, volver a sonar.
También te puede interesar
Los manglares remontan: la naturaleza responde cuando el hombre deja de talar
Tras años de pérdida masiva, los manglares muestran una recuperación global desde 2010 gracias a protección legal, concienciación y su extraordinaria capacidad de regeneración.
EE.UU.Choque abierto: Estados Unidos e Irán revientan el frágil alto el fuego
Centcom habla de 'ataques defensivos'; Teherán proclama el cierre del estrecho de Ormuz y anuncia misiles. La retórica de Trump y las respuestas iraníes han encendido otra vez el fuego en Medio Oriente.
EE.UU.Un Mundial dividido: cuando la política de Trump entra al estadio
Lejos de ser solo fiesta deportiva, el Mundial 2026 trae tensiones abiertas: la intervención del presidente Trump en el debate sobre Irán y las restricciones de entrada a EE. UU. han politizado el torneo.