InicioActualidadPolítica española
Política española

Podemos busca abrigo en Rufián para salir del aislamiento

Una charla en Barcelona pretende transformar el relato de la soledad política morada

Redacción Más España

Redacción · Más España

21 de marzo de 2026 3 min de lectura
Compartir
Podemos busca abrigo en Rufián para salir del aislamiento
Mas España
Mas España Logo

Podemos ha decidido subirse al carro mediático de Gabriel Rufián con un gesto calculado y público: Irene Montero participará el 9 de abril en Barcelona en un coloquio junto al portavoz de ERC y a Xavier Domènech. No es una iniciativa neutral: nace en plena operación para romper el relato de aislamiento que arrastra la formación morada tras su negativa a confluir con Sumar o IU y los sonoros fracasos electorales en Aragón y Castilla y León, donde obtuvo el 0,9% y el 0,7% respectivamente.

La jugada exhibe voluntad de maquillaje político y de reconstrucción de imagen. Podemos aprovechó el anuncio para sembrar la idea —la propia Montero la articuló en televisión— de que un tándem con Rufián sería «una muy buena idea». Palabras que suenan a oferta pública y a banderazo de intención para lograr notoriedad y oxígeno ante un electorado que les dio la espalda en dos citas autonómicas.

Pero la otra parte no lee el guion igual. El entorno de Rufián replica con frialdad: lo del 9 de abril es «solo una charla», «nada más» y «nada de coalición». El portavoz de ERC ha dejado claro, por boca de sus promotores, que la intención real es otra: impulsar un frente amplio de todas las izquierdas del país, incluidas las independientes. No se trata, dicen, de un dueto Podemos–ERC, sino de articular una apuesta que reúna a morados, ERC, EH Bildu, BNG, IU, Sumar, Más Madrid y Comunes, para configurar listas mixtas provincia a provincia y frenar a PP y Vox.

Ese proyecto de frente amplio no es nuevo: Rufián ya celebró un formato idéntico el 18 de febrero en Madrid con Emilio Delgado (Más Madrid). Aquel acto, a juicio del propio entorno de ERC, pasó prácticamente desairado por Podemos: la dirección morada minimizó su trascendencia y no envió representantes a la Sala Galileo Galilei, donde sí confluyeron dirigentes del resto del arco de la izquierda alternativa. Hoy, sin embargo, Podemos da un giro y se arrima a Rufián, en un momento en que las encuestas sitúan al diputado catalán en posición destacada entre votantes como potencial alternativa para la izquierda.

Montero, en su defensa pública, habla de ofrecer «certezas», de estar dispuestos a «dar la pelea» y de construir una «izquierda fuerte». Afirma, además, que las alianzas «irán cayendo por su propio peso entre todos los que queramos cumplir con ese objetivo». Son palabras que buscan amortiguar la sensación de desorden y proyectar un horizonte unitario. Pero las palabras chocan con las precisiones del entorno de Rufián y con los antecedentes: el formato de «frente amplio» que propone ERC es mayor y más inclusivo que la mera suma con Podemos, y Podemos mismo mostró hasta hace poco distancia y reticencia.

Es legítimo el intento de recomposición; es lógico aspirar a sumar fuerzas cuando los votos se diluyen. Pero las diferencias de relato y la fría distancia anunciada por ERC revelan que no estamos ante una alianza ya pactada, sino ante una operación en curso, más mediática que cimentada. Y en política, como en la guerra de las palabras, la retórica sin arreglo orgánico y sin acuerdos concretos suele consumir expectativas y amplificar la desconfianza.

Que haya una «charla» no obliga a creer en coaliciones automáticas. Y que Montero proponga equipo con Rufián no convierte en inmediato lo que ERC define como una invitación a construir algo mucho más amplio. El 9 de abril será, por tanto, una prueba: espectáculo para cambiar el relato o el primer paso hacia algo que aún no ha sido concretado. Los hechos, por ahora, dicen que Podemos intenta salir del aislamiento; que Rufián promueve un frente amplio; y que entre la intención mediática y la realidad orgánica median aún distancias por salvar.

También te puede interesar