Moreno reclama fuerza para defender a Andalucía frente a privilegios
Arranque de campaña marcado por el voto útil, el agravio territorial y la advertencia contra depender de Vox

Redacción · Más España


Bajo las palmeras de los Jardines de Murillo, a escasos metros del Palacio de San Telmo, Juan Manuel Moreno abrió la campaña con la ambición clara de revalidar la mayoría absoluta. Ante más de un millar de personas, el presidente de la Junta trazó un balance en positivo de siete años de gobierno: creación de empleo y récord en inversión extranjera, invitando a no olvidar de dónde veníamos y dónde estamos.
Moreno repitió la consigna que le ha acompañado: estabilidad o lío. Si hoy la mayoría absoluta está al alcance, también lo está la tentación de depender de Vox si no se alcanzan los 55 escaños que, según él, separan la estabilidad del gobierno de las ataduras que ya vivió en 2018. "No hay nada ganado", advirtió a sus simpatizantes, apelando de nuevo al voto útil para evitar volver al "pasado más oscuro" del PSOE o a depender de quien "nos quiere meter los palos en la rueda".
Aunque su campaña pretende centrarse en lo andaluz y en la cercanía —selfis, vídeos con perros, presencia en ferias y romerías— Moreno no rehusó confrontar al Gobierno central. Acusó al Ejecutivo de haber "desatendido" a Andalucía y de ser "el que menos cariño y empatía ha demostrado con Andalucía de la historia", señalando la falta de inversión en infraestructuras en la provincia de Sevilla como ejemplo tangible.
Con tono de agravio territorial, cargó contra la propuesta de financiación planteada por la exvicepresidenta primera y candidata socialista, María Jesús Montero: "Vamos a levantar siempre la voz para defender los intereses de Andalucía, porque sabemos que después del 17 de mayo van a ceder la recaudación íntegra de los impuestos a Cataluña". Frente a lo que calificó de "privilegios de unos", reivindicó la necesidad de "un gobierno fuerte para defender los intereses de los andaluces" y para que los andaluces "seamos iguales a un catalán, a un vasco".
La estrategia es doble: mantener la campaña encapsulada en Andalucía y, a la vez, tensionar a su electorado para que no se deje llevar por la confianza. Su equipo destaca el calor ciudadano y la continuidad del respaldo observado hace cuatro años, pero el mensaje de Moreno es claro y austero: la cómoda panorámica de las encuestas no exonera del deber de votar, porque, a su juicio, la alternativa es negociar y ceder espacio político a quienes ya supieron condicionar gobiernos pasados.
Es la receta del presidente: gestión, reproche al Ejecutivo central y apelación al voto útil como cortafuegos. En clave electoral, la voz del barón andaluz suena a advertencia y a juramento: mantener lo conquistado o exponerse a retrocesos. Esa es la encrucijada que planteó en el arranque de campaña; esa es la decisión que exigió a sus conciudadanos.
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