Moreno elude detalles sanitarios y exige a Sánchez acabar la huelga
Un programa de 1.900 medidas con poco más que folclore y reproches al Gobierno central

Redacción · Más España


Hay políticas que se presentan como hechos consumados y otras que se muestran como retórica bien envuelta. Este lunes, el presidente de la Junta y candidato del PP, Juan Manuel Moreno, eligió la segunda vía: presentar un compendio de 1.900 propuestas recogidas en más de 400 páginas y sostener que su programa "no es electoral, sino de Gobierno", sin, sin embargo, ofrecer el detalle sustancial que la ciudadanía esperaba en materias clave como la sanidad.
Moreno eligió el gesto institucional, el balance de siete años y tres meses de gestión y la alabanza a los indicadores económicos y de empleo para dibujar un relato triunfante. Anunció mantener las rebajas fiscales y confirmó medidas ya avanzadas —como la bonificación del impuesto de sucesiones y donaciones en transmisiones entre familiares— y la intención de dedicar el 2% del PIB regional a I+D+i. Pero las grandes cuestiones de gestión cotidiana, las que tocan la vida de los ciudadanos en sus urgencias, apenas recibieron concreción.
En pleno debate sobre la "prioridad nacional" suscrita por PP y Vox, Moreno pronunció una frase hecha y esperada: "las prioridades no son otras que las personas". Hubo tono, hubo solemnidad, hubo incluso guiños a las familias como "arquitectura de la sociedad", pero faltó explicar cómo se traduce ese principio en soluciones concretas para la atención sanitaria que cada día piden los andaluces.
Y cuando llegó el momento de la sanidad —tema que el propio Moreno reconoce como su principal borrón— el candidato volvió su mirada hacia Moncloa: instó a Pedro Sánchez a sentarse con los sindicatos y acabar con la huelga de médicos, una huelga que, según su relato, ha supuesto la suspensión de más de 700.000 actos médicos y un impacto de 100 millones de euros para Andalucía. Es una exigencia de resultado y de responsabilidad compartida: Moreno reclama diálogo y solución al Ejecutivo central por una huelga cuyo coste, dijo, ha tenido consecuencias palpables para la atención pública.
No negó el presidente que el sistema andaluz ha atravesado crisis —los cribados fallidos y los retrasos en diagnósticos de cáncer de mama figuraron en su propio reconocimiento— pero su intervención no desplegó un plan claro para corregir las colas, el colapso de la primaria o las listas de espera más allá de diagnósticos de responsabilidad y de promesas genéricas.
La campaña de la cercanía —selfis, abrazos y apariciones en la Feria de Abril y en la romería de Andújar— se exhibe como la mejor encuesta en su relato. Pero la política exige algo más que cercanía: exige respuestas específicas y prioridades traducidas en medidas verificables. Moreno ofreció imagen y balance; ofreció economía y bonificaciones; pero cuando la ciudadanía pide sanidad eficaz, el programa presentado sabe a catálogo voluminoso y a pocas instrucciones concretas para apagar un incendio que, según el propio presidente, quema ya con daño económico y sanitario.
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