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Montero pierde el pulso en Cádiz: la dirección provincial impone su lista

La secretaria general acaba cediendo tras horas de negociación y mantiene a Juan Cornejo en cabeza

Redacción Más España

Redacción · Más España

10 de abril de 2026 2 min de lectura
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Montero pierde el pulso en Cádiz: la dirección provincial impone su lista
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María Jesús Montero ha perdido el pulso que abrió con la dirección provincial del PSOE en Cádiz. La secretaria general regional pretendía colocar a su hombre de confianza, Fernando López Gil —miembro de la ejecutiva regional y concejal en San Fernando— al frente de la candidatura por Cádiz, pero la ejecutiva provincial y sus asambleas locales habían diseñado y aprobado otra lista con el secretario de Organización provincial, Juan Cornejo, en el número 1.

A primera hora de la tarde, el Comité de Listas del PSOE-A actuó conforme a las directrices de Montero y colocó a López Gil en el primer puesto y a Cornejo en el tres. Sin embargo, tras horas de negociaciones contrarreloj y la férrea oposición de la dirección gaditana, Montero terminó aceptando la lista tal y como la habían aprobado las bases provinciales: Cornejo al frente y López Gil en el número 3.

El propio Cornejo llevó su rechazo hasta el extremo de votar en contra de la candidatura modificada y, en un momento de la tensión, llegó a renunciar a ocupar ningún puesto, autoexcluyéndose de la lista. Esa renuncia desbarató la estrategia regional, obligando a posponer casi dos horas la celebración del Comité Director para negociar con los gaditanos y, finalmente, aceptar sus exigencias.

Fuentes de la ejecutiva provincial sostienen que la lista no fue fruto de una decisión unilateral de Ruiz Boix sino de un acuerdo con Montero y con el secretario de Organización regional, Francisco Rodríguez, y critican que después «cambiaron de opinión» y optaron por ir contra la militancia y lo votado en asambleas, que respaldaron la composición provincial por unanimidad en la mayor parte de los órganos.

Cádiz fue una de las dos únicas provincias andaluzas —junto a Jaén— en las que Montero no consiguió consensuar las direcciones provinciales en el último proceso de congresos, y en las primarias salió vencedora la candidatura que lideraba Juan Carlos Ruiz Boix. El choque por la confección de listas ha colocado en entredicho la autoridad de Montero en la primera prueba de fuego desde su designación como secretaria general hace algo más de un año.

En su intervención ante el Comité Director, Montero, sin mencionar explícitamente el pulso en Cádiz, agradeció «a las personas que no son las números uno», en clara alusión a quienes «por el acuerdo han decidido dar un paso atrás y no ir en los primeros puestos». La candidata socialista a la Junta proclamó: «Somos más fuertes», y apeló a «dedicar el menor tiempo posible a las cuestiones orgánicas» para centrarse en la movilización de cara al 17 de mayo y en «el turrón», es decir, gobernar las instituciones.

El desenlace en Cádiz cierra, al menos por ahora, el enfrentamiento con la dirección provincial, pero lo hace a costa de una evidente erosión de la autoridad regional en un proceso que debía transcurrir bajo criterios de unidad e integración interna.

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