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Los gigantes del mar: cuando los pulpos gobernaban los océanos

Fósiles revelan depredadores cefalópodos de hasta 19 metros hace 100 millones de años

Redacción Más España

Redacción · Más España

24 de abril de 2026 2 min de lectura
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Los gigantes del mar: cuando los pulpos gobernaban los océanos
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La historia natural guarda sorpresas que obligan a revisar nuestras certezas. Un estudio publicado en la revista Science, con investigadores de la Universidad de Hokkaidō, presenta mandíbulas fósiles tan extraordinariamente conservadas que reconstruyen la posibilidad de pulpos gigantes que surcaban los mares hace 100 millones de años, la edad en la que los dinosaurios dominaban la tierra.

Los datos son nítidos y mesurados: el análisis de esas mandíbulas sugiere que el cuerpo de estos cefalópodos podría haber medido entre 1,5 y 4,5 metros, y que al incluir los largos brazos el total podría alcanzar entre unos 7 y unos 19 metros. Si las estimaciones se confirman, hablamos de invertebrados de dimensiones sin precedentes en el registro fósil.

No es sólo el tamaño. Las mandíbulas muestran desgaste desigual entre ambos lados, un patrón que sugiere lateralización al alimentarse —es decir, favorecer un lado— rasgo asociado, en animales vivos, a funciones cerebrales más avanzadas. Ese detalle abre una puerta: más allá de la fuerza física, podría haber habido complejidad comportamental.

Los paleontólogos revisan así una vieja imagen: durante décadas se consideró que los grandes depredadores marinos eran vertebrados —peces y reptiles— mientras que los invertebrados ocupaban papeles secundarios. Estas nuevas pruebas obligan a matizar esa visión: tentáculos potentes y picos capaces de triturar caparazones y huesos colocan a estos pulpos como depredadores formidables, capaces de atacar grandes peces y reptiles marinos.

Quedan, sin embargo, incógnitas importantes. No se ha hallado contenido estomacal fósil que pruebe su dieta directa; las reconstrucciones de forma corporal, aletas o velocidad de nado siguen siendo conjeturas informadas; y los expertos reconocen que hará falta tiempo y más hallazgos para comprender plenamente a estos gigantes.

Especialistas citados en la pieza señalan hipótesis plausibles —como una probable alimentación basada en amonites— y subrayan el carácter oportunista de los pulpos, comparables en conducta a sus parientes modernos. Pero la prudencia científica se mantiene: sugerente y potente, el registro fósil ofrece ahora la imagen de un titán de las profundidades armado con mandíbula trituradora, brazos vigorosos y, posiblemente, un cerebro que le permitió competir en la cúspide de la cadena trófica marina.

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