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Lorca ordena la estética: multazos hasta 1.500€ por ropa en balcones

El Ayuntamiento modifica la ordenanza para proteger la imagen urbana y sancionar objetos a la vista

Redacción Más España

Redacción · Más España

4 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Lorca ordena la estética: multazos hasta 1.500€ por ropa en balcones
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Lorca ha decidido poner la estampa pública bajo lupa. El Ayuntamiento ha anunciado una modificación de la Ordenanza Municipal sobre Protección de la Convivencia Ciudadana —vigente desde 2010— que blindará la estética de fachadas y espacios visibles desde la vía pública y sancionará conductas que, según el Consistorio, dañan la imagen urbana.

La medida fue presentada en el pleno del 27 de abril por el alcalde Fulgencio Gil (PP), con el apoyo de Vox y las abstenciones del PSOE e IU. El Consistorio justifica la reforma en la necesidad de «proteger la imagen de edificios, fachadas y espacios visibles desde la vía pública» y de atender las quejas de vecinos y colectivos que reclaman una regulación más concreta para evitar una «sensación de abandono» en algunos barrios.

El catálogo de infracciones distingue leves y graves. Entre las leves, con multas de 151 a 750 euros, figuran tender la ropa en balcones o acumular objetos ajenos al uso de la vivienda, como colchones, somieres y bombonas de butano, así como la obligación de comercios de retirar toldos, cartelería o banderolas al cesar su actividad.

En el capítulo de faltas graves, cuya sanción puede alcanzar los 1.500 euros, el Ayuntamiento incluye la no retirada de aires acondicionados en mal estado y la instalación de tendederos en la fachada principal sin protección estética mediante mamparas o celosías.

El propio alcalde ha defendido la reforma como una actualización necesaria: «Lorca está viviendo una etapa de transformación y modernización, con inversiones importantes en barrios, pedanías, plazas y calles. Con esta reforma, el Ayuntamiento da un paso más. Seguimos modernizando nuestras normas para que nuestro municipio continúe avanzando como una ciudad ordenada, atractiva, segura y respetuosa con todos». El argumento oficial conecta el cuidado del ornato público con la actividad económica, el comercio y la imagen turística que el Consistorio pretende proyectar.

Tras más de quince años de vigencia, la ordenanza original de 2010 se retoca para adaptarse, en palabras municipales, a «nuevas necesidades que hoy demandan los ciudadanos». Lo que queda claro es que lo cotidiano —una ropa al viento, un colchón junto a la ventana, una bombona en un balcón— entra ahora en el radio de acción sancionador del Ayuntamiento. Queda por ver cómo se aplicarán las multas y qué margen de mediación ofrecerá la administración antes de imponer las cuantías previstas.

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