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Lecturas en la biblioteca y contradicciones en el Supremo: la versión de la 'amiga virtual' de Ábalos

El testimonio de Claudia Montes desata un choque de versiones sobre su contratación en Logirail

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de abril de 2026 3 min de lectura
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Lecturas en la biblioteca y contradicciones en el Supremo: la versión de la 'amiga virtual' de Ábalos
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La sala del Tribunal Supremo oyó este miércoles una historia que mezcla amistad, trabajo público y lecturas en horario laboral. Claudia Montes, testigo y ex empleada de Logirail, declaró que conoció a José Luis Ábalos en mayo de 2019 en un mitin en Gijón, que mantuvo con él una relación de amistad —primero presencial, después virtual— y que fue él quien le pasó dos enlaces para solicitar empleo en la mercantil.

Montes afirmó con rotundidad que "en ningún momento" Ábalos le dijo: "Oye, te he enchufado". Según su relato, comenzó como encargada de trenes turísticos, ascendió a supervisora tras muchas horas extras y consideró su desempeño como esfuerzo propio. Añadió además que, parte de su labor consistió en acudir a la biblioteca de Oviedo a coger y leer "libros de trenes" para formarse, y reconoció que lo hacía en horario laboral.

El testimonio puso en evidencia tensiones internas: Montes explicó que sufrió un problema de ubicación en su puesto —según ella, sentada de cara a la pared durante semanas— y que comunicó esa situación a Ábalos. Dijo haber dejado de trabajar únicamente cuando estuvo de baja por acoso laboral y aseguró que su relación laboral terminó con un despido por burofax mientras se encontraba de baja.

Frente a esa versión, comparecieron directivos de Logirail con relatos enfrentados. José Ángel Menéndez, ex director gerente, sostuvo que Montes no asistía a su puesto y que esa ausencia, cumplidos ocho días, llevaba al despido; su intento de abrir expediente disciplinario fue, según él, motivo de conflicto que acabó con su cese por el consejo de administración. Por el contrario, Óscar Gómez Barbero, su sucesor, defendió que la trabajadora fue finalmente cambiada de lugar, mejorada en sueldo y que, a su juicio, "me consta que trabajaba".

El expediente y las conversaciones internas se cruzaron con el papel de Koldo García: Montes declaró que García le dijo que era "su jefe" mientras trabajó en Logirail; otras testimonios relatan que García envió el currículum de Montes a quien correspondiera. El expresidente de Renfe, Isaías Taboas, reconoció que cuando recibía un currículum lo remitía a Recursos Humanos para su valoración y que, en este caso, siguió ese trámite habitual.

La narración que llega al Supremo queda, por tanto, salpicada de versiones contradictorias. La fiscalía y las partes enfrentan la posibilidad de que la contratación respondiera a una petición vinculada al entorno del ministro —una circunstancia que las acusaciones consideran relevante para calificar hechos como tráfico de influencias—, mientras que los testigos de la empresa niegan haber recibido instrucciones de Adif o Renfe relacionadas con Montes.

Hechos probados en sala: Montes trabajó en Logirail entre diciembre de 2019 y febrero de 2022; afirmó leer libros de trenes en la biblioteca de Oviedo en horario laboral; negó haber sido informada por Ábalos de un "enchufe"; declaró haber sido despedida por burofax durante una baja por acoso; y los directivos de la filial ofrecieron versiones contrapuestas sobre su asistencia y el manejo del expediente disciplinario.

Lo irrebatible es la existencia de contradicciones que la justicia deberá ordenar: amistad y proximidad política, lecturas en horario laboral, cambio de puestos, discusiones sobre asistencia y la remisión de un currículum por canales administrativos forman el mosaico que el tribunal tiene ante sí. Corresponde al proceso esclarecer si esos hechos conforman una actuación impropia o responden a trámites administrativos ordinarios.

El país observa. No son anécdotas de gabinete: se trata de la responsabilidad pública sobre empleos en empresas participadas por el Estado y de la necesidad de que la verdad procesal sea la que dicte consecuencias, si las hubiere. Mientras tanto, las versiones chocan en sede judicial y la presunción de veracidad de las pruebas y las declaraciones será el faro que marque el camino del fallo.

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