La verdad parcial: desmentidos y silencios en el juicio Kitchen
El exjefe de la Policía Judicial contradice a un inspector y admite conocer una 'operación' que no llegó a arrancar

Redacción · Más España


En una sesión que exige lectura atenta, el exjefe de la Comisaría General de Policía Judicial, José Santiago Sánchez Aparicio, ha asumido una doble posición: desmentir una declaración judicial y, al mismo tiempo, reconocer un conocimiento parcial sobre lo que se calificó —en su día— como una operación en torno al extesorero del PP, Luis Bárcenas.
Aparicio ha refutado lo declarado por el inspector principal de la Gürtel en el marco del juicio de la Operación Kitchen. Pero no negó que el exdirector adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino le comunicara la existencia de "una operación de inteligencia en relación con el entorno" de Bárcenas. Esa es la línea de hechos: comunicación, conocimiento y, acto seguido, precisión sobre el alcance real.
Porque aquí está el matiz decisivo: según Aparicio, en una reunión posterior Pino y el comisario García Castaño le informaron de que la presunta investigación nunca se llegó a poner en marcha. La explicación fue tajante: la fuente no tenía "la suficiente fuerza". Hecho contable y concreto: se habló, pero no se ejecutó.
Sólo hechos, sin ornamentos: cuando preguntó a su equipo, nadie supo dar cuenta de esa operación. "Nadie sabía absolutamente nada", dijo. Esa confesión de vacío interno arroja una pregunta suspendida en el aire: ¿hasta qué punto las comunicaciones jerárquicas se correspondieron con acciones tangibles? Aparicio evita la especulación y limita su testimonio a lo comprobado: ausencia de ejecución y desconocimiento operativo en su unidad.
El comisario también ha confrontado la versión del principal investigador de la Gürtel, Manuel Morocho, quien afirmó haber sufrido presiones y haber visto "estrategias" que desmantelaron grupos tras ciertos hallazgos sobre la caja B. Aparicio sostiene que ofreció refuerzos a Morocho —personal de la Unidad Central de Inteligencia Criminal (UCIC)— y que el investigador los rechazó, alegando inconvenientes en la incorporación de nuevos efectivos. No figura en su declaración que Morocho le transmitiera haber recibido las presiones que éste relató en sede judicial.
La jornada añadió declaraciones sobre el supuesto trato preferente en el ingreso policial de Sergio Ríos, chófer de Bárcenas y acusado de ser captado como confidente. Un comisario principal negó haber sufrido presiones para facilitar la entrada de Ríos en el Cuerpo Nacional de Policía y negó trato de favor. Es otro dato que queda consignado: negaciones y contradictorias versiones que el tribunal debe ponderar.
Esta sesión del juicio Kitchen no cierra capítulos; deja constancia de comunicaciones, rectificaciones y silencios. El relato probado es exactamente el que han dado los testigos: información transmitida desde el exDAO, confirmación de que la operación no arrancó por falta de fuerza de la fuente, desconocimiento interno y ofrecimientos de apoyo rechazados. Sin añadidos, sin hipérboles; solo hechos que el tribunal y la sociedad deben leer con la gravedad que merece.
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