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La Vega Baja estrena su primera fortaleza contra la basura: Almoradí toma la delantera

Inaugurado el primer ecoparque fijo comarcal: 2.500 m², servicio para 36.000 vecinos y objetivos de proximidad y reciclaje

Redacción Más España

Redacción · Más España

15 de mayo de 2026 2 min de lectura
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La Vega Baja estrena su primera fortaleza contra la basura: Almoradí toma la delantera
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La inauguración del primer ecoparque fijo de la red Vega Baja Sostenible en Almoradí no es un capricho técnico: es la materialización de una estrategia que busca traer la gestión de residuos a la escala de la vida cotidiana de los municipios. Situado en el polígono Las Maromas, el ecoparque ofrece 2.500 metros cuadrados destinados a aceptar más de 50 tipos de residuos domésticos y dará servicio a más de 36.000 vecinos de Almoradí, Algorfa, Daya Nueva, Daya Vieja y Rafal.

Que sea Almoradí la primera localidad en albergar una instalación fija adquiere peso simbólico y práctico. La alcaldesa señaló que, gracias a esta infraestructura, será más fácil para la ciudadanía depositar residuos del hogar que no caben en los contenedores convencionales y así aumentar juntos el reciclaje en la Vega Baja. No es retórica: hablamos de muebles, colchones, escombros, baterías, aceites, pinturas o aparatos electrónicos que hasta ahora quedaban fuera del circuito habitual.

El consorcio diseña una red de 12 ecoparques fijos para toda la comarca; hoy es el primer paso. Frente a los cinco ecoparques móviles que existían hasta ahora, la instalación fija permite gestionar voluminosos y grandes electrodomésticos que las unidades itinerantes no pueden recoger. El presidente del Consorcio Vega Baja Sostenible lo resumió con claridad: sin ecoparques y sin planta TMB propia, no habrá solución adecuada a los residuos que generamos.

La puesta en marcha de este ecoparque no se ha hecho en vacío institucional. Han acompañado el acto la diputada de Medio Ambiente de la Diputación de Alicante, Magdalena Martínez, quien subrayó el compromiso con un modelo “más cercano, eficiente y sostenible”; responsables técnicos del consorcio y representantes de la UTE Vega Baja, que explicaron el funcionamiento operativo.

Tampoco es una ocurrencia aislada: el director general de Calidad y Educación Ambiental de la Generalitat Valenciana, Jorge Blanco, insistió en la necesidad de reforzar las infraestructuras propias de tratamiento de residuos, especialmente tras la emergencia generada por el incendio en la planta de Onda. Su advertencia sitúa la iniciativa de Almoradí en una agenda regional de urgencia y responsabilidad compartida entre ciudadanos, ayuntamientos y consorcios.

La inversión supera los 550.000 euros y el consorcio anuncia la próxima apertura del ecoparque fijo de Dolores, aún en obras. Ambas instalaciones incorporarán un sistema informatizado para registrar los residuos depositados por los usuarios, con la intención declarada de implantar bonificaciones futuras que premiarán el uso y fomentarán el reciclaje.

Lo que está en juego es más que metros cuadrados y contenedores: es la transición hacia una gestión de proximidad que cumpla con los objetivos de reciclaje y la normativa europea. La Vega Baja da ahora un paso tangible: convertir en infraestructuras lo que hasta hoy eran soluciones provisionales. Falta camino por recorrer, pero la puesta en marcha del ecoparque de Almoradí marca el pulso de una comarca dispuesta a asumir su responsabilidad ambiental.

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