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La primavera que une: Pedro Lorca demuestra que la alegría no tiene edad

Una jornada de convivencia en la Casa de la Tercera Edad que reafirma el valor de lo comunitario

Redacción Más España

Redacción · Más España

22 de abril de 2026 2 min de lectura
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La primavera que une: Pedro Lorca demuestra que la alegría no tiene edad
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La Casa de la Tercera Edad de Pedro Lorca abrió sus puertas y su salón de actos para convertir la llegada de la primavera en un acto de encuentro y dignidad. No fue un mero festejo estacional: fue un recordatorio público de que las casas de la tercera edad son lugares vivos, bulliciosos y esenciales para la comunidad.

Bajo la presidencia de José Gómez y con su junta directiva ejerciendo de anfitriones, la cita reunió a representantes y usuarios de múltiples centros del municipio. La concejal de Gente Mayor, Inmaculada Montesinos, estuvo presente, compartiendo con los mayores un día cargado de calor humano y reconocimiento. Esa presencia institucional, discreta pero significativa, puso en evidencia que la atención a nuestros mayores merece visibilidad y gesto público.

Las Reinas, Damas y Mister procedentes de San Pascual, Restituto Marroquí, el centro polivalente de La Mata y el Centro Municipal de Ocio aportaron elegancia y arraigo, y fueron recibidos con calurosos aplausos. La escena, poblada de motivos primaverales y de flores —símbolo perfecto de la estación—, estuvo acompañada por música y bailes que transformaron el salón en un espacio de complicidad y memoria compartida.

Pero más allá del color y la música, lo que quedó claro es el valor social de iniciativas como esta: refuerzan lazos entre centros, fomentan la participación y ponen en primer plano el bienestar emocional de quienes forman parte de la vida pública local. No es solo entretenimiento; es tejido social, pertenencia y salud comunitaria.

La fiesta de primavera de Pedro Lorca demostró con hechos sencillos y cotidianos una verdad evidente: la alegría no entiende de edades. Cuando existe voluntad de compartir, cualquier encuentro se convierte en una celebración que dignifica y une. Esa es la lección que conviene preservar y fomentar en todas las políticas y actos destinados a nuestras casas de la tercera edad.

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