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La lluvia no doblegó a Torrevieja: Feria en modo agua y sevillanas bajo paraguas

Inauguración suspendida, pero el pulso festivo no se rindió

Redacción Más España

Redacción · Más España

8 de mayo de 2026 2 min de lectura
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La lluvia no doblegó a Torrevieja: Feria en modo agua y sevillanas bajo paraguas
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La imagen podría parecer de contrastes: un recinto ferial dispuesto para el estruendo del himno local y el castillo de fuegos artificiales, y un cielo que decidió ser protagonista inesperado. Así fue la noche del 8 de mayo de 2026 en Torrevieja, cuando la esperada inauguración oficial de la Feria de Mayo —prevista para las nueve de la noche con la Unión Musical Torrevejense y espectáculos de academias de baile— se vio obligada a suspenderse ante la lluvia persistente.

No nos engañemos: la suspensión de la ceremonia oficial fue un tropiezo que deslució lo planeado. El programa, abierto desde mediodía, había contemplado el himno de la ciudad, el castillo pirotécnico y las actuaciones que dan sabor andaluz a la feria. El cielo, sin embargo, impuso su voluntad y echó por tierra los actos programados en exteriores.

Pero aquí no estamos para lamentaciones derrotistas. Lo que algunos llaman contratiempo, otros lo llamaron desafío. Las casetas abrieron con normalidad; miles de asistentes, paraguas en mano o refugiados entre tapas y rebujitos, optaron por quedarse. Hubo quien plantó cara al agua con taconeo improvisado; hubo quien, bajo gotas y farolillos húmedos, siguió cantando y bailando. El arte y la alegría no esperaron a que el pronóstico meteorológico cambiara de opinión.

Esa escena tiene nombre: resistencia festiva. Porque la Feria de Mayo de Torrevieja demostró algo que no figura en ningún parte de un programa: cuando no brillan los fuegos artificiales, brillan las ganas de pasarlo bien. Entre pescaito, jamón y risas, la ciudad convirtió lo que pudo haber sido una noche apagada en una noche con encanto peculiar, nacida de la improvisación y del buen ánimo.

La lluvia deslució la inauguración oficial, sí; pero no logró aguar el espíritu de una feria que, según se anunció, todavía promete muchas noches de música y ambiente. Esa constatación es simple y contundente: Torrevieja no depende de un único acto protocolario para celebrar su identidad. Cuando la organización suspende un acto, la gente toma la fiesta por su cuenta. Y eso es, en el fondo, lo que mantiene vivas nuestras tradiciones.

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