La izquierda se cierra en banda: Montero no puede liderar la unidad, dicen las urnas
Sumar, Comunes, Más Madrid e IU optan por diluir a Podemos antes que entregarle la cabecera

Redacción · Más España


La política tiene, además de pasión, aritmética fría. Eso es lo que han constatado en voz baja los socios de la izquierda: Sumar, los Comunes, Más Madrid e IU han concluido —tras escuchar la charla de Irene Montero con Gabriel Rufián en la Universitat Pompeu Fabra— que "Montero no puede ser la candidata de la unidad".
No es una afrenta retórica: es una valoración apoyada en datos. Las fuentes consultadas por EL MUNDO recuerdan el lastre de los sondeos, y citan expresamente el trabajo de La Vanguardia que colocaba a Podemos en riesgo de no obtener escaños en una presentación en solitario. "Los datos sobre Podemos son muy contundentes. No puede liderar simplemente porque las encuestas dicen exactamente lo contrario: que Podemos es el pequeño", admiten desde la coalición.
La voluntad oficial, de puertas afuera, ha sido evitar la confrontación y favorecer una integración pacífica del espacio morado. En la práctica, no obstante, esa integración se concibe como una dilución: acoger a Podemos sin cederle posiciones de liderazgo ni imponer condiciones inasumibles, tal y como recuerdan las mismas voces.
Ese rechazo privado no impide, sin embargo, reconocer gestos. "Por primera vez se ha visto a Montero amable con el espacio; dispuesta a la unidad", apuntan las fuentes. Pero la prudencia pesa. La coalición necesita un candidato que no sea un rostro del pasado ni reproduzca viejos liderazgos; mientras esa alternativa no emerge, dicen, "los espacios vacíos se llenan" y ahí es donde aparecen Montero y Rufián.
En la lista de nombres que suscitan mayor consenso aparecen Pablo Bustinduy y Unai Sordo, pero las fuentes aseguran que ambos siguen rechazando la oferta. En la narrativa interna también se relativiza el efecto de Rufián: su primera conferencia encendió expectativas, la segunda repitió mensaje y la tercera ya mostró menor impacto. "Rufián será un buen candidato para ERC. No le vemos rompiendo con su partido", sostienen.
La construcción del nuevo conglomerado, sostienen los interlocutores, carece aún de elementos decisivos: composición definitiva, nombre y, sobre todo, candidato de consenso que sustituya a Yolanda Díaz. Esa ausencia estratégica alimenta la presión de Podemos por liderar, pero la respuesta de la coalición es clara: la supervivencia del espacio morado no autoriza a imponer cabezas ni a dictar condiciones.
Y mientras se decide el rumbo, mañana está convocada la acción coordinada: Bustinduy, el ministro Ernest Urtasun y la ministra Mónica García acudirán a Sevilla para apoyar al candidato andaluz Antonio Maíllo, un gesto tangible de la apuesta por unidad bajo términos pactados por Sumar, Comunes, Más Madrid e IU.
Los hechos son, al fin, el pulso: hay voluntad de integración, pero también límites. La coalición prefiere consolidar un proyecto conjunto antes que ceder la dirección a quien las encuestas, en estos momentos, sitúan como "el pequeño".
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