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La incertidumbre de Podemos y el vértigo de la izquierda andaluza

A quince días de las urnas, la alianza de izquierdas sigue en suspenso

Redacción Más España

Redacción · Más España

25 de marzo de 2026 2 min de lectura
La incertidumbre de Podemos y el vértigo de la izquierda andaluza
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La política, a menudo, es teatro y resignación a partes iguales. En Andalucía, ese teatro se escribe ahora con la prisa de quien corre contra el calendario electoral: el presidente Juanma Moreno anunció que las urnas hablarán el domingo 17 de mayo, y las voces internas de Podemos responden con una consigna críptica: «Si hay buenas noticias, se contarán las buenas noticias».

No es un gesto menor. La frase resume la estrategia de quien evita compromisos públicos mientras sopesa si conviene mantenerse dentro de una alianza o apostar por la independencia táctica. La realidad objetiva es tozuda: la fragmentación de las izquierdas estatales abre la puerta a una nueva negociación 'in extremis' para evitar lo que el texto del propio informe denomina, sin eufemismos, como un suicidio electoral.

Por Andalucía no es mera retórica; es la marca bajo la que ya concurrieron juntos en 2022 Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar (antes, Más País). Aquella coalición les permitió lograr cinco escaños en el Parlamento autonómico, tres de ellos para los morados. Esos números son la referencia y el riesgo: perder la unidad puede significar diluir representación y oportunidades.

Que la cuestión se mantenga envuelta en silencio no exime de responsabilidad. Cuando una fuerza política opta por la discreción estratégica frente a una decisión que puede cambiar equilibrios, la ciudadanía merece claridad. Si las conversaciones existen, su ocultamiento solo aumenta la incertidumbre; si no existen, la advertencia sobre una negociación a última hora confirma la gravedad de la fragmentación.

Andalucía se acerca a las urnas con un tablero en el que las piezas de la izquierda amenazan con romperse. Queda por ver si habrá manos que vuelvan a ensamblarlas a tiempo. Mientras tanto, el mantra de la cúpula podemita —contar las buenas noticias si las hubiera— suena menos a promesa y más a trampa narrativa: la política de hoy no admite silencios prolijos cuando el reloj electoral apremia.

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