La Iglesia andaluza reclama responsabilidad frente a la polarización
Los obispos defienden la acogida del inmigrante en pleno choque con Vox

Redacción · Más España


Los obispos andaluces han hablado con claridad institucional y con el pulso puesto en la responsabilidad cívica: han pedido a los ciudadanos llamados a las urnas el 17 de mayo que voten “con responsabilidad”. No es un brindis retórico: es una exhortación que pretende separar la conciencia religiosa del uso partidista de la fe.
En la asamblea celebrada en Córdoba —que reúne a las diez diócesis andaluzas y la de Ceuta— los prelados han reclamado a los políticos católicos respeto por los principios morales de la Iglesia. Han subrayado que “la fe no es una ideología” y que no debe confundirse ni identificarse plenamente con proyecto político alguno. Esa máxima busca preservar la comunión eclesial frente a las instrumentalizaciones que hoy describen con preocupación.
Entre los fundamentos que los obispos instan a respetar figura, de modo explícito, “la defensa de la dignidad de toda persona” y “la acogida del inmigrante”. Es una afirmación directa, asentada en la doctrina pastoral y planteada ahora en medio de una intensa confrontación con la extrema derecha: Vox mantiene la bandera de la “prioridad nacional” —frente que comparte con el PP— y ha abierto una dura ofensiva contra “algunos obispos” por apoyar la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno.
El choque no es nuevo. El partido de Santiago Abascal recibió en anteriores citas el respaldo de Demetrio Fernández, ex obispo de Córdoba, y ahora ha emprendido una guerra verbal contra quienes difieren de su postura sobre migración y prioridad nacional. La tensión sube cuando desde la jerarquía episcopal andaluza se pide que no se instrumentalicen aspectos de la vida religiosa con fines partidistas o ideológicos.
Esa alerta de los obispos conecta con las preocupaciones que, según fuentes episcopales, el papa León XIV expresó a la cúpula de la Conferencia Episcopal Española: advirtió sobre el auge de la extrema derecha y su intención de aprovechar el voto católico, alertando del intento de “instrumentalizar” la Iglesia. En el plano doméstico, el secretario de los obispos, César García Magán, rechazó hace días la “prioridad nacional” defendida por PP y Vox y afirmó que la medida busca “una polarización”. La respuesta de Abascal fue inmediata y feroz en redes sociales, atacando a Magán por su crítica.
La fotografía que dejan estos hechos es nítida: una Iglesia regional que exige discernimiento y respeto por la dignidad humana, y un espacio político que responde con polarización y recriminación. Los obispos llaman al voto responsable; la política responde en clave de batalla. Es la hora de decidir si la ciudadanía permitirá que la religión sea instrumento de conflicto o si, al contrario, protegerá la sacralidad de la dignidad humana que los propios prelados han puesto en primer plano.
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