La herencia inesperada: Jaafar Jackson, medio colombiano, protagonista del mito Michael
El sobrino que encarna al Rey del Pop trae a la luz un ramaje familiar con raíces en Bogotá

Redacción · Más España


La pantalla grande ha coronado a Michael una vez más, y el rostro que la encarna es el de su propio sobrino: Jaafar Jackson. No se trata de una anécdota menor. El joven de 29 años aterriza en la fama llevando en la sangre no solo el eco de las melodías y los pasos del ícono, sino también un origen que muchos no esperarían: su madre, Alejandra, nació en Bogotá.
La película dirigida por Antoine Fuqua ha recorrido la carrera de Michael desde los días de The Jackson 5 hasta su plenitud en los años ochenta. Estrenada el 24 de abril, irrumpió en taquilla con cifras que obligan a tomar nota: más de US$97 millones en su primer fin de semana en Estados Unidos y US$217 millones a nivel global en su estreno, convirtiéndose en el lanzamiento biográfico más exitoso de la historia. En ese éxito, Jaafar es la cara visible de una narrativa familiar que trasciende continentes.
“Soy mitad colombiano. Mi madre es de Bogotá”, dijo Jaafar en una entrevista. Esa simple afirmación abre un relato complejo y poco conocido en la historia pública de los Jackson. Alejandra emigró a California a los 11 años, volvió por un tiempo a Colombia y tuvo una vida entrelazada con dos hermanos Jackson: primero con Randy, con quien tuvo a Genevieve y a Randy Jr., y luego con Jermaine, con quien se casó en secreto en 1995 y tuvo a Jaafar y a Jermajesty, además de adoptar a Donte.
Es una genealogía tan singular como cinematográfica: una mujer bogotana integrada en el núcleo de una de las dinastías artísticas más famosas del planeta. No faltan episodios que parecen sacados de una crónica de intriga: el breve retén de Randy por el ELN en 1993, según informó en su momento la prensa, o la circulación de una serie de telerrealidad —Living With The Jacksons— cuyo tráiler muestra la cercanía mantenida con Colombia y escenas de Alejandra hablando desde Bogotá con sus hijos.
La vida de Jaafar responde también a un tránsito propio: empezó en la música, subió al escenario en 2017 junto a su padre Jermaine y a su hermano Jermajesty, y en 2019 lanzó un sencillo, Got Me Singing, donde se perciben los lazos vocales y de estilo con su legendario tío. Ahora da el salto al cine, imitando movimientos y tonos que el público reconoce de inmediato; su debut cinematográfico lo coloca, por derecho propio, en el centro de una historia familiar y mediática.
Pero más allá de la fascinación por la biografía artística, su caso recuerda que los linajes culturales no respetan fronteras: la medianía geográfica se disuelve cuando una narración popular atraviesa océanos y acentos. La presencia colombiana en el árbol Jackson no es mera curiosidad; es un recordatorio de cómo las identidades se tejen en lo íntimo y en lo público, y de cómo una película puede abrir ventanas a historias personales que valen la pena contar.
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