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La encrucijada del PSOE en Madrid: un paracaidista sin alas

Óscar López, tercer enviado de Sánchez, afronta sondeos que dibujan un panorama adverso

Redacción Más España

Redacción · Más España

2 de mayo de 2026 3 min de lectura
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La encrucijada del PSOE en Madrid: un paracaidista sin alas
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Pedro Sánchez ha enviado ya a tres ministros al frente de la contienda madrileña. Pilar Alegría fue derrotada; María Jesús Montero, según los vaticinios demoscópicos, camina por la misma senda. Y ahora Óscar López, amigo de juventud del presidente, rescatado y converso, aterriza en el escenario con pronóstico oscuro.

No es una apreciación retórica: los sondeos, tozudos, trazan la radiografía de un candidato que no prende. El estudio de Sigma Dos para EL MUNDO lo refrenda: Óscar López suma una valoración ciudadana de 3,1, apenas dos décimas por encima de la nota que obtuvo en mayo de 2025 (2,9), y muy por detrás de Isabel Díaz Ayuso y, aun, de Manuela Bergerot, que figura con un 3,4.

La realidad es clara y dura: López no exhibe ni carisma palpable ni éxitos electorales que avalen su aspiración. No tiene silla en la Asamblea de Madrid; sus encuentros con la lideresa se libran a base de pellizcos en redes y declaraciones de corrillo con periodistas. En el gran teatro político madrileño, para una buena parte del electorado, no pasa de telonero y, en la guerra, de paracaidista.

Los números sangran: el 80,8% de los encuestados cree que, si hoy hubiera elecciones, Ayuso reeditaría la Presidencia; apenas un 11% apuesta por López. Y lo que inquieta al PSOE es que esa convicción mayoritaria se reproduce entre sus propios votantes: un 60,6% del elector socialista comparte la opinión de que Ayuso repetiría. También coincide un 51,1% del votante de Unidas Podemos y un 70% del de Más Madrid.

Si se pide al ciudadano no la predicción sino el deseo personal, la distancia sigue siendo sideral: un 52,6% desea la continuidad de Ayuso en la Puerta del Sol, frente a un exiguo 14,5% que quiere a López. Manuela Bergerot supera a López incluso en ese terreno: un 17,7% la preferiría. Y cuando se cuestiona quién defiende mejor los intereses generales de los madrileños, Isabel lidera con un 52,6%, Manuela alcanza el 17,7% y Óscar se queda en el 14,5%.

Tampoco convencen sus propios; es el candidato menos valorado por quienes le dan su voto: obtiene una calificación de 6,2 entre sus fieles, frente al 8,6 que los del PP conceden a Ayuso, al 7,6 que los partidarios de Vox dan a Isabel Pérez y al 6,9 de los votantes de Más Madrid para Manuela Bergerot.

Este cuadro no admite complacencias: cuando la contienda se reduce a percepciones, arraigo y capacidad de ilusionar al elector, el PSOE presenta a un aspirante que no reúne los elementos mínimos para disputar la hegemonía en Madrid. Que la estrategia de enviar lugartenientes repita derrotas y advierta la incapacidad de generar tracción electoral es, en sí mismo, un dato que exige diagnóstico y respuesta.

No se trata de desear el fracaso de nadie; se trata de mirar los hechos, aceptar la imagen que devuelven las encuestas y preguntarse si la instrucción táctica de colocar enviados al frente está produciendo el resultado buscado. La política, en Madrid, exige presencia, confrontación y raíz. Los datos señalan, con crudeza, que hoy el candidato socialista no las aporta.

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