InicioActualidadPolítica española
Política española

La caja 570 y la zancadilla de las explicaciones insuficientes

Un interrogatorio que abrió más preguntas que certezas sobre el trasiego de efectivo en Ferraz

Redacción Más España

Redacción · Más España

23 de abril de 2026 3 min de lectura
Compartir
La caja 570 y la zancadilla de las explicaciones insuficientes
Mas España
Mas España Logo

La sesión en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo dejó una imagen nítida: no siempre la elocuencia equivale a verdad. Mariano Moreno Pavón, ex gerente del PSOE, apareció con la lección aprendida y la mano firme a la hora de negar irregularidades. Pero la intervención de la abogada Leticia de la Hoz, que sacó a la vista nueve hojas de gastos "escapadas" de la contabilidad remitida al Tribunal de Cuentas y una factura de 4.543,55 euros sin concepto ni fecha, plantó en la sala una sombra que la explicación del declarante no logró disipar.

No es cuestión de compadecer al personaje por su «estética de gimnasio» o por su diplomatura en Gestión y Administración Pública: es cuestión de hechos. Moreno aseguró que la llamada "caja 570" sólo se nutría del dinero que él mandaba extraer de la cuenta oficial del PSOE en el BBVA, que nunca pidió billetes de 500 y que los procedimientos se cumplían. Pero la existencia de documentos firmados sin aclarar su naturaleza y la mención a ingresos mínimos por "merchandising" abrieron una vía distinta: si hay apuntes que no figuran o carecen de explicación, la duda no puede soslayarse con gesticulación.

La emboscada jurídica no la puso sólo la defensa: la propia operativa del partido ofreció pasajes que no ayudan a despejar suspicacias. La secretaria de Ferraz, Celia Rodríguez, cuya defensa en otros episodios públicos ya fue punto de controversia, explicó que los pagos a Íñigo Ébalos y a Moreno se efectuaban en efectivo y que ella cumplía órdenes. Y de nuevo emergió la famosa nota y la imagen del sobre con 826,73 euros y un post-it con su nombre: prendas de una vaguedad que no facilitan confianza.

El desfile de testigos siguió dibujando una atmósfera de incredulidad. Carlos Moreno, ex director de gabinete de María Jesús Montero, ofreció comparaciones y atenuantes; Pedro Saura, ex secretario de Estado, se extendió en autopresentaciones de integridad que, lejos de convencer, suscitaron exasperación en la sala. En definitiva, las defensas y las explicaciones tuyas y mías no bastan: cuando el público y los magistrados ponen cara de incredulidad, la política pierde credibilidad.

No se trata de una persecución de nombres ni de lanzar juicios más allá de lo acreditado. Se trata de exigir claridad. Si la caja 570 era lo que se dice y sólo recibía fondos del BBVA según los procedimientos, las hojas de gastos firmadas sin fecha ni concepto y las referencias a apuntes "que se escaparon" deben explicarse con documentos y trazabilidad. La opacidad en la contabilidad partidaria no es un desliz administrativo: es un peligro para la confianza ciudadana que reclama la transparencia de las instituciones y de los partidos que aspiran a gobernar.

Que la justicia investigue, que se depuren responsabilidades si las pruebas lo exigen, pero que la política no se refugie en excusas ni en la retórica del "no saber". Cuando lo que está en juego es la limpieza de las cuentas públicas y la integridad de las organizaciones políticas, los gestos no bastan: los ciudadanos merecen certezas y la obligación de dar cuentas.

También te puede interesar