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Juventud en llamas: Torrevieja recupera la fe que canta

Un retiro que ilumina el templo y desafía los tópicos sobre los jóvenes

Redacción Más España

Redacción · Más España

21 de abril de 2026 2 min de lectura
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Juventud en llamas: Torrevieja recupera la fe que canta
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El Templo Arciprestal de la Inmaculada no fue ayer una simple parroquia: fue escenario de una afirmación. Una afirmación de alegría contagiosa, casi luminosa, que brotó del eco de lo vivido del 17 al 19 de abril en el retiro “Bartimeo”, celebrado en el Centro de Pastoral Juvenil de Alicante y apadrinado por la parroquia San Esteban de Alicante.

No son pinceladas: son hechos. Unos 30 caminantes y alrededor de 40 servidores, procedentes de Torrevieja, Alicante, Murcia y Cartagena, regresaron para dar testimonio. La Solemne Eucaristía, celebrada en acción de gracias, estuvo presidida por Monseñor José Ignacio Munilla y concelebrada por el párroco de la Inmaculada, José Antonio Gea; el vicario Fernando Galvañ; y el párroco de San Esteban, Pedro Payá Gimenez. Esa comunión de autoridades y pueblo resonó como un acto de cohesión eclesial y social.

El retiro Bartimeo toma su nombre del evangelio de San Marcos: del ciego que grita con fe y es escuchado. Esa imagen no es retórica vacía cuando se traduce en jóvenes que gritan, cantan y se dejan transformar. No se trató de un espectáculo: fue un testimonio concreto de jóvenes del siglo XXI que, lejos de los tópicos, buscan y encuentran en la fe una respuesta actual, una alegría y un sentido.

Y cabe subrayarlo: la música jugó un papel decisivo. Un grupo surgido del propio retiro llenó el templo de melodías que no solo se oyeron, se sintieron; canciones que invitaron a participar, a levantarse, a aplaudir, a rezar de otra manera. En los momentos de entrada y despedida, el Altar Mayor se volvió espacio de auténtica celebración, con una coreografía espontánea que emocionó a los presentes.

La escena tras la misa —despedidas, abrazos, risas y alguna lágrima— es la confirmación de que lo vivido no se queda en la anécdota: se comparte y se expande como una llama. Torrevieja ha sido testigo de una juventud que dice “sí”, que vuelve la vista y comienza a ver con otra luz. Ese es un hecho que merece reconocimiento y, sobre todo, compromiso para que no se apague.

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