Invertir en la seguridad: 21,6 millones para dotar a los marines del lanzacohetes Hispano
Un contrato marco de cuatro años para asegurar capacidad y suministro de un arma reutilizable y de largo alcance

Redacción · Más España


El Estado ha tomado una decisión concreta y mesurable: lanzar un programa de adquisición para dotar a la Fuerza de Desembarco de la Armada con un "sistema de defensa inmediata" valorado en 21,6 millones de euros y con una duración de cuatro años desde su formalización. No es una promesa retórica: es un acuerdo marco que busca asegurar el suministro continuado y ampliar el uso de un equipo ya entregado a la Infantería de Marina.
La empresa española Instalaza, que recibió una adjudicación en noviembre de 2025 y presentó hace un año el lanzacohetes Hispano, ya ha hecho llegar las primeras unidades. El dato no admite florituras: el Hispano no es una mera variante más del viejo C90; incorpora un diseño reutilizable que optimiza recursos y aporta mayor capacidad operativa a las unidades que lo emplean.
Ese diseño reutilizable se traduce en mejoras técnicas palpables: gatillo ergonómico, joystick para un apuntado fino y una hibridación tecnológica —motor-cohete más motor de sustentación— que permite mantener una velocidad estable y alcanzar blancos puntuales hasta 650 metros. Son características que elevan la capacidad de acción de nuestras tropas en escenarios donde el alcance y la precisión marcan la diferencia.
El propio Ministerio de Defensa justifica el programa por su capacidad para garantizar la defensa frente a "todo tipo de amenazas en sus entornos operativos", con especial referencia a vehículos blindados y acorazados. Esa afirmación se sustenta en la compatibilidad plena del sistema con la gama de proyectiles de 90 mm —antiácarro (AT), antibúnker (BK) y doble propósito (DP)— y en la capacidad antitanque de nueva generación, capaz de perforar más de 500 mm de acero blindado (RHA).
No es todo futuro: Instalaza trabaja ya en desarrollos de municiones de área que aspiran a exceder el kilómetro de alcance. El programa vigente, por tanto, persigue dos objetivos claros y compatibles: asegurar el suministro a medio plazo de un sistema ya operativo y mantener la senda de mejora tecnológica que demanda la defensa moderna.
Quien defienda la seguridad de España no puede obviar que equipar a las fuerzas con sistemas que aumentan su supervivencia y eficacia es una inversión tangible. El impulso a un arma nacional —diseñada y fabricada por una empresa española—, reutilizable y con prestaciones contrastadas, encaja en la lógica de optimización de recursos y de soberanía tecnológica que necesita la defensa española.
Los hechos son nítidos: contrato de 21,6 millones, cuatro años, primeras unidades entregadas, diseño reutilizable, 650 metros de alcance efectivo, compatibilidad con la munición de 90 mm y capacidad de penetración superior a 500 mm RHA. Sobre esa base material debe asentarse la discusión pública: no en slogans ni en distracciones, sino en decisiones que fortalezcan a quienes sostienen la seguridad de la nación en el terreno.
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