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Hondius: evacuados, silencio y protocolos sobre la cubierta de la incertidumbre

Entre EPI y zódiacs, el Estado desplegó un operativo que dejó dudas y certezas técnicas

Redacción Más España

Redacción · Más España

10 de mayo de 2026 3 min de lectura
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Hondius: evacuados, silencio y protocolos sobre la cubierta de la incertidumbre
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La imagen es poderosa y contradictoria: pasajeros en cubierta del MV Hondius, mascarilla en el rostro y un móvil en la mano, fotografiando un paisaje canario que ya forma parte de la cartografía de la alarma. El Gobierno y las autoridades autonómicas pusieron en marcha un operativo que combinó precisión logística con escenas de fría teatralidad.

A primera hora se transmitió lo que debía calmar: los pasajeros eran, según el equipo de Sanidad, “asintomáticos”. Lo dijo la ministra Mónica García. Más tarde, sin embargo, se produjo el primer aviso sanitario: un pasajero francés repatriado presentó síntomas. La contradicción entre la aparente calma y la posibilidad de riesgo quedó así explícita, sin bravatas ni exageraciones: la realidad operativa es la que es.

La respuesta del Estado fue material: zódiacs trasladando grupos por nacionalidades; autobuses de la Unidad Militar de Emergencia escoltados por la Guardia Civil rumbo al aeropuerto de Tenerife Sur; equipos con EPI —trajes, mascarillas, gorros, calzas— y un dispositivo de desinfección antes de embarcar en aviones del Ejército del Aire y del Espacio. Los 14 españoles —seis en el primer grupo y ocho después— fueron trasladados al Hospital Militar Gómez Ulla en Madrid tras aterrizar a las 15:21 hora peninsular. Todo ello ocurrió con la exactitud de un procedimiento repetido.

Y sin embargo, quedó patente la angustia de los protocolos: los expertos subidos al barco —un médico del ECDC, otro de la OMS y dos infectólogos— realizaron controles de constantes y encuestas epidemiológicas, pero no se practicaron pruebas PCR ni antígenos a bordo. Las pruebas para los evacuados se realizarán ya en hospitales especializados y se repetirán a los siete días, según explicó la ministra. Esa secuencia marca una decisión técnica: separar la evaluación inicial de la confirmación diagnóstica en instalaciones sanitarias preparadas.

El operativo también dejó escenas que interpelan. Psicólogos, médicos y personal de protección actuaron con protocolos, pero hubo momentos desconcertantes: un psicólogo abandonó el recinto sin traje de protección visible tras haber acompañado a los evacuados; diferencias en los EPI en carpas adyacentes fueron observadas; y la distancia y la frialdad con la que ministros y pasajeros se cruzaron sin palabras construyeron, para la cámara, una postal de estado que ejerce su autoridad más con procedimientos que con cercanía humana.

En la cubierta del Hondius quedarán la tripulación, el cadáver de un fallecido y, según la crónica, el médico de la OMS que subió en el puerto. En tierra se espera que este lunes se trasladen a los últimos 23 ciudadanos holandeses a bordo. La cifra de evacuados citada en el balance es de 94, y la información menciona la existencia de un sospechoso, sin que la pieza aporte detalles clínicos o procesales sobre ese punto.

Lo que deja este día uno es una lección doble: la eficacia logística del Estado para poner en movimiento recursos militares, sanitarios y de seguridad; y la inevitable tensión entre la necesidad de protocolos rigurosos y la percepción pública de transparencia y control. No hay apoteosis ni consuelo heroico: hay procedimientos, decisiones técnicas y la obligación de explicar cada paso con datos y claridad para que la ciudadanía pueda juzgar sin ruido ni sombras.

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